PROYECTO DE LA SEXUALIDAD HUMANA
INSTRUCTIVO PARA UNA SEXUALIDAD SANA Y EQUILIBRADA
Objetivo:
Que los jóvenes conozcan el plan que Dios tiene para la
sexualidad humana, que admiren su belleza y que lo acepten
como la única opción capaz de llevarnos a un desarrollo
auténticamente humano.
PROPUESTA DE ORGANIZACION
- Ambientación - Oración - Bienvenida.
- Trabajo de grupos (preguntas)
+ Qué entiendes por "liberación sexual" (lo que
entiende la gente y lo que entienden ustedes).
+ ¿Cómo podrías definir qué es sexualidad?
- Plenario.
- Exposición del tema con rotafolio.
- Preguntas abiertas.
- Entrega de las conclusiones.
- Canto, oración, despedida.
PROYECTO DE LA SEXUALIDAD HUMANA
ROTAFOLIO
1. SEXUALIDAD ES LO QUE SOY,
NO LO QUE HAGO.
2. LA SEXUALIDAD ES BUENA.
3. NUESTRO CUERPO ES UNA VENTANA
ABIERTA AL MUNDO.
4. LOS DOS SEXOS SON DIFERENTES
Y COMPLEMENTARIOS.
5. LOS DOS SEXOS SON IGUALMENTE DIGNOS.
6. LOS FINES DE LA SEXUALIDAD:
AMOR Y VIDA.
7. EL AMOR ES EL CORAZON DE LA
SEXUALIDAD.
8. LA PATERNIDAD: DON RESPONSABLE.
9. EL SEXO NO SIEMPRE ES INOCENTE.
10. EL MATRIMONIO: HOGAR DE LA
INTIMIDAD SEXUAL.
11. LIBERTAD SEXUAL: ENTREGA TOTAL Y
RESPONSABLE.
DESARROLLO DEL TEMA
PROYECTO DE LA SEXUALIDAD HUMANA
1. La sexualidad se nos presenta siempre como pregunta inquietante.
Está presente en todas las etapas y los ambientes de nuestra vida.
La sentimos como una fuerza que atraviesa todo nuestro ser. La
primera pregunta que se hace cuando nace un bebé (después de
"¿como salió todo?") es "¿qué fue: niño o niña?" y es que la
sexualidad no es un agregado en nuestra vida. La sexualidad es lo
que nosotros somos, es nuestra manera de ser - en - el - mundo.
Somos seres sexuados de la punta de los cabellos a la punta de los
pies y desde lo más íntimo de nuestro ser que se proyecta hacia el
exterior.
La sexualidad, como fenómeno totalizante, abarca también las
relaciones genitales, pero no se identifica con ellas. La
genitalidad es sólamente una parte de la sexualidad. La
diferenciación de órganos o el ejercicio de las funciones
procreativas no lo son todo. Nos preocupamos de la sexualidad de
nuestros hijos (masculinidad o feminidad en su manera de jugar, de
vestir, de actuar), aún cuando están todavía muy lejos del
ejercicio genital.Porque la sexualidad es un fenómeno TOTALIZANTE.
A la sexualidad la consideramos como un fenómeno biopsicosocial y
trascendente que forma parte del crecimiento y de la personalidad
del ser humano. Abarca a toda la persona, significa ser hombre o
ser mujer. Contiene el deseo humano de dar la vida, de fecundidad
de ser padres, de la difícil y fascinante labor de seguir dando
vida por la formación educadora no sólo a los hijos, sino también
a cualquier comunidad humana, abarca también la capacidad de
interrelación sexuada y sobre todo la capacidad de amar.
2. Esta sexualidad que impregna toda nuestra vida es un REGALO de
Dios, es un don maravilloso que El puso en nosotros. Por eso la
sexualidad es ESENCIALMENTE BUENA (Génesis 1,31). Ni el mal uso
que de ella hagamos, ni los abusos a que la sometamos, alcanzan
a borrar ese rasgo íntimo de BONDAD que la sexualidad reviste. Es
un don bueno, limpio, puro, hecho para nuestra felicidad. No es
una trampa, no un engaño para hacernos caer. Es fuente de amor y
felicidad, de vida y de plenitud humana.
3. Nuestro cuerpo es nuestra manera de estar presentes en el mundo.
Aunque sabemos que no lo es todo, nos identificamos con él. No
tenemos otra manera de imaginarnos a nosotros mismos si no es a
través de nuestro cuerpo. Nosotros somos nuestro cuerpo. No
existen "almitas". Pero sobre todo, nuestro cuerpo es un SIGNO.
Por medio de él hablamos sin palabras. Expresamos alegría o
tristeza, tranquilidad o angustia. Nuestro cuerpo es un vehículo
de comunicación y expresión de lo que somos.
Cristianamente hablando, nuestro cuerpo es también MORADA del
Espíritu. Dios habita en nuestro cuerpo. Por eso, el uso de
nuestro cuerpo no es indiferente; le debemos respeto. Cualquier
cosa que hagamos con nuestro cuerpo implica toda nuestra persona,
nos afecta positiva o negativamente, nos eleva o rebaja.
4. "E hizo Dios al hombre a su imagen y semejanza, a imagen de Dios
lo creó. Hombre y mujer los creó..."El libro del Génesis es claro:
es parte del plan de Dios la diferenciación de los dos sexos. La
imagen verdadera de Dios es la pareja humana. Cuando Dios, después
de crear al ser humano, se miró en un espejo fueron un hombre y
una mujer los que aparecieron en el cristal.
Un aspecto importante de nuestra diferenciación es la
complementariedad. Ya en la sóla observación de nuestros cuerpos
descubrimos que estamos hechos el uno para el otro, para
complementarnos. Cuando miramos más allá vemos que psicológica y
anímicamente, los dos sexos nos necesitamos para ser felices.
Por esto, porque Dios nos quiso diferentes y complementarios,
sólamente en la aceptación gozosa de nuestra sexualidad masculina
o femenina, podremos encontrar las oportunidades de realización
que necesitamos. La consecución de la propia identidad sexual no
es sólo un regalo, sino una conquista; en ella nos jugamos nuestra
capacidad de convivencia social y, a fin de cuentas, nuestra
felicidad.
5. Los dos sexos son diferentes y complementarios. Hay, sin embargo,
un aspecto en que los dos sexos son iguales: la DIGNIDAD. El
hombre y la mujer aparecen en el plan de Dios poseyendo una
común dignidad. El 2º relato de la creación en el Génesis nos
enseña sobre la búsqueda de una "AYUDA ADECUADA" para el hombre,
compañia que no pudo ser hallada entre seres inferiores al mismo
hombre. Dios tomó de su mismo cuerpo, como para señalar su igual
categoría, la que habría de ser esa ayuda adecuada. Las palabras
de Adán, y sobre todo, la imposibilidad de ponerle otro nombre a
la mujer que no fuera el suyo propio (varona), señalan esa
igualdad en dignidad que caracteriza las relaciones hombre-mujer.
Esta igual dignidad entre el hombre y la mujer debe ser, para ser
fieles al plan divino, no sólo una teoría, sino una praxis o
realidad. Todas las formas culturales que rebajan la dignidad de
alguno de los dos sexos (como el machismos en nuestro medio) son
contrarias al plan de Dios. Y no importa si los hayamos aprendido
del medio ambiente o nos hayan sido transmitidas por una
"venerable tradición familiar". Por muy antigual y estables que
sean, toda forma cultural discriminatoria debe ser combatida.
Hombre y mujer son iguales en dignidad.
6. Todos sentimos la fascinación de la sexualidad. El despertar de
nuestros cuerpos abre nuestras personas a mundos diversos. Pero
para utilizar este explosivo dinamismo de nuestra sexualidad de
acuerdo a nuestra naturaleza racional y al plan divino, es preciso
que sepamos PARA QUE ha puesto Dios esta fuerza en nosostros.
La finalidad de la sexualidad humana es doble: El desarrollo
contínuo del amor a través de la unidad de la pareja en el
matrimonio o de sanas relaciones de crecimiento con los demás, y
la capacidad de dar vida, no sólamente biológica, sino tambien
psicológica y espiritual a través de un compromiso personal:
(AMOR Y VIDA)
Estas dos finalidades que trataremos individualmente
en los 2 puntos siguientes, son inseparables. La relación sexual
para ser plenamente humana debe respetar estas 2 finalidades.
Cuando se soslaya alguna de las dos nos deshumanizamos, nos
acercamos más a los animales irracionales, desvirtuamos el genuino
sentido de la sexualidad humana.
7. A la base de todo ejercicio de la sexualidad humana está el amor.
Los seres humanos somos personas,no cosas ni simplemente animales.
En el uso de nuestros cuerpos comprometemos toda nuestra persona;
no somos artículos de deshecho, por eso en el ejercicio de las
relaciones sexuales merecemos tratar al otro y ser tratado por el
otro como personas. El hombre es el único animal que realiza el
acto sexual mirándose a la cara. Sólo nosotros podemos sonreír,
decir cosas hermosas al oído de nuestra pareja, preparar con
caricias el acto conyugal. Esto indica que nuestra relación debe
ser cualitativamente diversa del animal. Esto sólo se logra cuando
el amor está a la base de la relación.
El amor que garantiza una recta ralación sexual es un amor
TOTALIZANTE, EXCLUSIVO Y DURADERO. Una actitud de vida que hace
entregarme, de una vez y para siempre con todo lo que soy y lo que
tengo, a la persona que libremente escojo como compañera de mi
vida . Entrega total que enriquece al darse.
En este marco de amor totalizante, de amor verdadero, el placer
cobra dimensiones insospechadas. Es una calumnia que la Iglesia
está en contra del placer. Lo está en contra de un placer que sólo
utiliza al otro como objeto de consumo. Pero en el marco del amor
verdadero, la Iglesia descubre en el placer, no sólo algo legítimo
sino algo agradable a Dios, en medio de santificación. Con amor,
el placer es SANTO. Sin amor es sólo manipulación y
auto-satisfacción.
8. El libro del Génesis nos muestra al hombre como imagen de Dios y
como receptor de una doble bendición divina: "Dominar sobre la
tiera" y "Creced y multiplicaos". La paternidad es un don de Dios
que nos hace parecidos a El. Pero la paternidad es un don que debe
ejercerse con responsabilidad. Este es otro elemento que nos
diferencia grandemente de los animales: los animales no pueden
tener relaciones genitales cuando quieren,sino sólo cuando pueden,
en la época de "celo" que es la época en que pueden concebir. El
hombre, en cambio, tiene la capacidad de conocer sus tiempos de
fertilidad e infertilidad para tener relaciones conyugales en
tiempos infértiles y así fomentar el amor mutuo y relaciones en
tiempos fértiles y así procrear hijos. Este conocimiento de los
tiempos fértiles e infértiles no es casual: es la voluntad de Dios
manifestada en la naturaleza de que el ser humano ejerza su
paternidad responsablemente.
Cuando somos padres nos convertimos en asombrados testigos de una
vida que es más grande que nosotros y nos desborda. Tenemos que
ser amantes y defensores de la vida, con una responsable
planificación familiar que es: "Privilegio y obligación de la
pareja casada exclusivamente, de decidir con amor, el número de
hijos y cuándo tenerlos, con tal que su motivo sea justificado y
el medio sea moral".
9. Cuando el pecado entró en el mundo, todas las relaciones del
hombre se desarmonizaron. El paraíso de la pura inocencia terminó.
La sexualidad sigue siendo, a pesar de todo, un don noble y digno;
sin embargo, aún en medio de su bondad objetiva,hemos de reconocer
la sexualidad como parte constitutiva de la persona humana que,
desde el principio, lleva la impronta de un desorden provocado por
el pecado original. No se puede ser demasiado ingenuos para pensar
que es lo mismo andar decentemente cubiertos, que andar desnudos
por las calles. A partir del pecado, un don tan bello y digno como
la sexualidad puede ser usado como simple instrumento de
satisfacción egoísta. El mal uso del sexo ha hecho mucho daño: la
inseguridad de tantos niños sin padres, la angustia de tantas
madres solteras, el sufrimiento de tantos enfermos de SIDA, tantos
niños asesinados por el aborto y que nunca vieron la luz, son las
mejores pruebas de lo que el mal uso del sexo puede hacer. El sexo
es un don precioso y, por eso, hay que protegerlo, formando desde
la 1ª infancia hacia un desarrollo sano e integral. El pudor y la
castidad son factores indispensables para una vivencia humana y
cristiana de la sexualidad.
10.Una vivencia auténticamente humana de las relaciones sexuales
requiere un ambiente propicio.Para cumplir con su doble finalidad;
estas relaciones deben ser vividas en el matrimonio. El matrimonio
instituído por Dios desde el principio, encuentra su mejor
definición en la frase del Génsis: "Por eso dejará el hombre a su
padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola
persona". La sexualidad en el matrimonio tiene como finalidad
formar este NOSOTROS que después se derramará en los hijos. El
amor matrimonial debe ser, de acuerdo al designio de Dios,
EXCLUSIVO, es decir, un sólo hombre con una sóla mujer;
TOTALIZANTE, es decir, que comparte todo lo que se es y todo lo
que se tiene, para formar en un clima de diálogo contínuo, el
NOSOTROS que está a la base de la familia. Y PERMANENTE, porque la
entrega de toda la persona así lo requiere y por la estabilidad
necesaria en la familia. Esta clase de amor hace que el matrimonio
sea único e indivisible. Ademas a partir de Jesucristo, el
matrimonio ha sido elevado a sacramento, es decir, a medio de
santificación mutua de los esposos. El matrimonio es así el altar
de la sexualidad; en él, todo, incluso las relaciones genitales,
son medios de santificación y de comunicación de gracia.
11.Lo que hasta aquí hemos descrito constituye la verdadera libertad
sexual. Entendemos por libertad la capacidad de elegir, tomando en
cuenta aquello que hace crecer a la persona en su desarrollo
integral. El hombre es el único animal que no está totalmente
sujeto a su biología, sino que puede orientar sus impulsos de
acuerdo a un proyecto de vida. Sólo una sexualidad vivida con
estas características puede llamarse sexualidad humana. Ignorar el
verdadero significado de la sexualidad y su valor, puede conducir
al abuso y mal uso de la misma, es decir al libertinaje o
comercialización de algo sagrado. Por eso al rodear la sexualidad
de innumerables cuidados, no se hace por simple conservadurismo,
sino porque un tesoro tan grande debe ser custodiado adecuadamente
para que no se destirtúe. Este es el verdadero sentido de las
normas morales que atañen a la sexualidad: no imponer cargas
inútiles sobre los hombres, sino proteger ese maravilloso don de
manera que pueda desarrollarse armónicamente y producir para el
hombre toda la felicidad a la que está llamado. Pero sólo quien
vive la sexualidad humana y cristianamente puede entender el
sentido de las normas morales. Nadie que no AME realmente a su
novia entenderá el por qué nos está prohibido tener tres novias a
la vez.
CONCLUSIONES
PROYECTO DE LA SEXUALIDAD HUMANA
1. La sexualidad no consiste sólamente en la diferenciación de
algunos órganos de nuestro cuerpo (genitalidad) sino que es un
fenómeno biopsicosocial y trascendente, que abarca a toda la
persona. Sexo es lo que SOMOS, no sólamente lo que HACEMOS. Es
algo que impregna toda nuestra vida.
2. La sexualidad es un don de Dios y es esencialmente buena. "Y vió
Dios que todo cuanto había hecho era bueno".
La sexualidad es un regalo que el Creador nos dió para nuestra
realización como hombre y mujer. Es un don que hay que conocer y
orientar para lograr su objetivo para el que fué creado.
3. Nuestro cuerpo es la manera como nos hacemos presentes en el mundo
Somos seres sexuados que nos manifestamos a través del cuerpo,
vehículo de comunicación con los demás. El cuerpo tiene una
función hacia los demás; su utilización no es, pues, indiferente.
4. El plan de Dios ha establecido la diferenciación de los sexos. Los
hombres y mujeres somos diferentes y conmplementarios,poseemos una
riqueza que hay que conocer para dar.En la aceptación y proyección
gozosa de nuestra propia sexualidad encontraremos el camino de la
verdadera realización.
5. La diferenciación de los sexos no incluye diferenciación en
dignidad. Hombre y mujer gozan en el plan divino de una COMUN
DIGNIDAD. Las formas culturales que rebajan a alguno de los dos
sexos, impiden la auténtica comunicación y son contrarias al plan
de Dios, por muy antiguas y estables que estas formas culturales
sean.
6. La sexualidad humana tiene dos finalidades INSEPARABLES: AMOR Y
VIDA. Cuando la relación sexual soslaya alguna de las dos, el
sentido profundo de la sexualidad se desvirtúa.
7. El amor está a la base de toda sexualidad humana rectamente
vivida. Un amor TOTALIZANTE que lleve a entregarme de una vez y
para siempre, con todo lo que soy y lo que tengo, a la persona
que libremente escojo como compañera de mi vida. En este marco
de amor verdadero, el placer no sólo es legítimo, sino que es
agradable a Dios.
8. La paternidad es uno de los dones que más nos asemejan a Dios.
Siendo padres nos hacemos transmisores de una vida que nos
desborda y colaboramos con la tarea del creador. El ejercicio de
la paternidad conlleva, por ello, graves responsabilidades. Por
eso, la paternidad debe ser consciente y responsable.
9. El pecado ha desarmonizado nuestras relaciones con Dios, con
nosotros mismos y con los demás. El campo de la sexualidad ha sido
también afectado por el pecado. Podemos utilizar un don noble y
santo, para nuestro exclusivo provecho egoísta, utilizando a las
otras personas. El mal uso del sexo ha hecho mucho daño.No vivimos
ya en el paraíso inocente.
10.Las características de una auténtica sexualidad humana exigen un
ambiente propicio en el que puedan desarrollarse y crecer. Este
ambiente es el matrimonio, que el plan de Dios concibe como único
e indivisible y Jesucristo eleva a medio de santificación. La
familia debe ser la comunidad de amor en la que los fines del
matrimonio se desarrollan y se salvaguardan. Es el espacio en que
nos hacemos más personas, damos y recibimos amor y aprendemos a
servir a los demás.
11.La verdadera libertad sexual consiste en esta capacidad de entrega
total y responsable.El sexo no es un juego. Las normas al respecto
no son cargas impositivas, sino que surgen de la enorme dignidad
de la sexualidad humana y la protegen.
GRUPO VALORES
HUMANOS Y CRISTIANOS
PARROQUIA MARIA INMACULADA
MERIDA, YUC. MEXICO