. ¿PRINCESAS O RANAS?

  

OBJETIVO: Darnos cuenta de una realidad. Una gran cantidad de

personas no respetan la dignidad de una persona, ni la suya

propia. Cómo sucede esta devaluación personal. La capacidad

que tenemos de cambiar, de re-de-cidir, si nosotros

queremos.

(Este tema consta de dos partes: en esta primera parte, haremos una reflexión sobre la realidad y después, relataremos un cuento, que nos servirá para entender mejor cómo se inicia en nosotros el sentimiento de inferioridad)

 

DINAMICA: No dividiremos en 3 o 4 equipos, para hacer un periódico

mural. Cada equipo buscará en los periódicos, noticias,

realidades, actitudes de la vida diaria en donde se respeta

a la persona y donde no se respeta. Ver que predomina más.

Puede dibujarse o escribir lo que deseen. Dar unos 15

minutos.

Antes de iniciar el trabajo, explicar qué es respetar. No es hablar de usted o con mucha ceremonia, o sentir temor, o guardar una distancia que crea barreras. Respetar es tomar en cuenta su manera de pensar, de sentir, tomar en cuenta sus necesitades, sus derechos; es no humillar, usar o abusar del otro. Respetarme es aplicar eso mismo a mi propia persona. Ej. ¿Golpear a un niño, es respetarlo? ¿Criticar? ¿Robar? ¿Destruír propiedad común, es respetar?

Una vez que terminen, cada equipo pasará al frente y expondrá al resto del grupo, la realidad que encontraron.

Vamos ahora a pasar a una reflexión personal. Cada una escoge a una compañera que sea su pareja. Primero reflexionamos las preguntas individualmente, y después las comentaremos con nuestra pareja.

a) ¿Me siento tratada con respeto en mi casa? ¿y en mi grupo de

amigos?

(Piensa en situaciones concretas. Ej. No me siento respetada

cuando mi hermano se burla de mis opiniones).

b) ¿Trato yo con respeto a los que viven conmigo? ¿Y a mis amigos?

c) ¿Y yo, me respeto a mí misma? ¿Me gusto como soy? ¿Acepto

alabanzas y halagos, o pienso que nunca los merezco?

 

Sabíamos nosotros que si no nos valoramos, lo más seguro es que los demás tampoco lo hagan? Si nos consideramos inferiores, poca cosa, estamos invitando a los demás a que así nos vean, así nos traten. Si acaso nos alaban, nosotros rechazamos el halago. Creemos que fingen! ¿Que no ven que no somos nada? ¿qué no hacemos nada bien? No les ha pasado que alguien les dice: Qué bonita estás! y en lugar de decir gracias, decimos: Es que no me has visto bien! o Bonita yo, no hombre, mira la espinillonta que traigo! Nos descontamos, nos devaluamos.....

¿Cómo sucede que, si nacimos valiosas e importantes, dejamos de sentirnos así?

Para que sea más fácil entender cómo sucede, vamos a recordar el cuento de la Rana Encantada. Póngase cómodas para escucharlo.....

Hace muchos años, vivió una princesa muy hermosa. Un día, salió a dar un paseo por el bosque. Al caminar por una vereda, vió algo en el piso, pensó que era una piedra, y le dió un puntapié. Entonces, la piedra se movió, dió un salto, y dijo: Ay!! ¿porqué me pateas? La princesa se sorprendió mucho al oír hablar a la piedra. Y dijo: ¿Quién habló?

La piedra, que en realidad era una rana, dijo: Yo. Me dolió cuando me pateaste! La princesa le contestó: Perdóname, creí que eras una piedra. Y pensó: Qué chistoso! Las ranas no hablan!!

Entonces, la rana le dijo: Mira, aunque me veas así, la verdad es que soy un muchacho muy apuesto. Un día, alguien me arrojó una sustancia química y me convertí en rana.

La princesa le dijo: Bueno, ¿en qué podría ayudarte? Me parece increíble lo que me has contado. La rana respondió: Si tú quieres, puedes ayudarme. Sólo tienes que cargarme y darme un beso, para que vuelva a ser un príncipe. Luego podríamos ser amigos y pasear juntos.

Así pues, aunque sentía mucha repulsión de hacer lo que la rana le proponía, decidió ayudarla. La levantó del suelo y la besó. Claro que hizo gestos de repulsión, pero lo hizo.

La princesa, al hacer ésto, se arriesgó mucho, porque podría ser que, al besar a la ranita, ésta se conviertiera en príncipe, y ella se volviera rana. Sin embargo, la besó. De pronto, la ranita comenzó a crecer y se transformó en un apuesto príncipe. Ellos se hicieron muy amigos, y poco después, se enamoraron y se casaron, y fueron muy felices!! Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

¿Les gustó el cuento? Pues la semana entrante, vamos a ver como este cuento se hace realidad en muchas personas, y tal vez, en nosotras también.

GRUPO VALORES HUMANOS Y CRISTIANOS
PARROQUIA MARIA INMACULADA
MERIDA, YUC. MEXICO