FRENTE AL MUNDO DE LOS POBRES

Tiempo y lugar

50 minutos. En el salón. El grupo sentado en línea, como para sólo escuchar.

Objetivo

Dar un paso más en la comprensión del mundo de los pobres, para situarnos ante él como cristianos.

Esquema

 

Nexo: Ustedes han ido a misiones. Llegaron a querer a esas personas y a sentir sus necesitades.

Como Zaqueo buscaron con interés, hicieron un esfuerzo, lograron ver con ojos nuevos y fueron vistos por Cristo que los invita a un compromiso.

Ahora vamos a reflexionar sobre el mundo de los pobres que está ante ustedes.

1. Muchos muchachos de su edad centran sus interses en juntarse,

divertirse y tener (figura de los corazones despreocupados con

letrero Ju-di-t). Se despreocupan de los grandes problemas de los

pobres.

2. Entre ustedes y los problemas del mundo de los pobres había una

barda blanca, impedía ver. Esa barda eran sus diversiones...

familia... colegio... En esta misión vieron atrás de la barda.

3. El mundo de los pobres nos impacta (figura).

* La cabeza de piedra va a simbolizar la ignorancia, que es

limitación en el saber, pensar y poder decidir.

* La desnudez va a simbolizar la miseria, hija y madre de la

ignorancia. Daña tu casa, tu persona, tu familia. Es cruel en

esta sociedad.

* Las manos suplicantes indican necesidad de ayuda. Los pobres

están en prisión perpetua. Ustedes los pueden ayudar, los

deben ayudar.

* Es como un gigante fuerte. Los pobres son mayoría. Lo injusto

doloroso y contrastante de sus vidas los puede hacer explotar.

4. El mundo de los pobres los cuestiona (figura: la interrogación).

* Por todo lo dicho.

* Porque son personas humanas y buenas.

* En peligro de deshumanizarse y hacerse malas.

* Porque somos su esperanza.

Todo esto nos cuestiona, cuestiona nuestros valores y vida.

5. Para nosotros, cristianos, son Cristo (Cristo en la cruz).

* El se identifica con los pobres.

* En ellos lo podemos reconocer: coronado de espinas (ignorancia

y problemas) desnudo, (miseria), clavado, (sin posibilidad de

escapé) suplicante (ayuda), en vías de perder su vida humana,

(deshumanización).

6. El mundo de los pobres los coloca a ustedes ante dos caminos: el

de los egoístas, despreocupados, o el de los que quieren

comprometerse (figura de dos caminos).

7. Ustedes están en un momento de sus vidas de madurez mental y de

sensibilidad social. Ustedes son esperanza para muchísimos si

deciden tomar el camino del compromiso.

DESARROLLO DE LA CONFERENCIA

Esta charla no es para darla a cualquier grupo; es para ustedes que han ido a misiones, que han llegado a querer a las personas del pueblo, y que han llegado a sentir sus problemas y sufrimientos.

Vimos en la capilla que, como Zaqueo, ustedes tienen interés en acercarse al mundo de los pobres, que han hecho un esfuerzo para ir al pueblo y trabajar allá, que han logrado una nueva altura: desde allí han mirado y han sido mirados, han sido invitados a un compromiso.

Esta charla se llama frente al mundo de los pobres, en ella vamos a reflexionar sobre 7 puntos.

Voy a ir poniendo 7 figuras en el franelógrafo para ir anotanto estos 7 puntos y para que ustedes recuerden mejor el esquema.

 

1. En el primer punto quisiera fijarme en el mundo del que ustedes

salieron para ir a la misión: el mundo de los 17 años.

Considero esta edad de extraordinarias posibilidades en orden a

diseñar en ustedes las personas que nuestro mundo necesita. Estoy

aquí porque creo en ustedes en lo que pueden llegar a ser. Pero

tambien soy consciente que todos los esfuerzos para formar

personas para los demás, pueden quedar estériles...

Cuando observo a muchos muchachos de su edad, los veo como

corazones despreocupados (figura) interesados en juntarse,

divertirse y tener. Por eso vamos a poner este letrero que dice

Judit: Juntarse, divertirse, tener.

Para una gran cantidad de sus compañeros, fuera de los deberes

inevitables del estudio, no hay ninguna preocupación por los

demás, sólo por juntarse, divertirse y tener: ropa, aparatos,

discos, cosas.

Los ves juntos comiendo, bebiendo, bailando, cantando, en fiestas

en juegos, en paseos, donde hay posibilidad de pasarla bien y

alborotar.

Quién de ellos y ellas puede pensar y actuar de otro modo cuando

los compañeros en bloque hacen los mismo?

De este mundo de los corazones despreocupados, y porque Dios es

grande, salieron ustedes para ir a conocer más de cerca el mundo

de los pobres.

 

2. Entre ustedes y el mundo de los pobres había una barda blanca, un

muro que les impedía mirar el mundo de los pobres, para alguno de

ustedes, inexplorado.

Voy a poner aquí esta barda blanca. En algunas ciudades habren

avenidas o hacen jardines en zonas donde hay tugurios. Esas

casuchas no están bien dentro de la imagen de belleza, bienestar

y limpieza que quiere dar el Ayuntamiento.

Solucionan el problema poniendo tapias y escalándolas, para que

oculten lo feo y desagradable de un barrio miserable. Estos

tugurios de láminas, mantas sucias y cartones allí se quedan. No

hacen casas buenas; solo impiden que la gente que pasa por la

nueva avenida tenga que mirar algo que ojalá no estuviera allí.

Las vidas de ustedes eran quizá como una avenida con casas

bonitas de un lado y muros pintados de blanco del otro. Quizá

algunos de ustedes sólo miraban las casas bonitas y los jardines,

y nunca se inquietaron por lo que había detrás de las bardas

blancas: seres humanos, multitud de seres humanos, hermanos

nuestros en grandes problemas.

Qué te impedía o puede impedir mirar el mundo de los pobres?

Cuáles son tus bardas blancas? Tus bardas blancas son tus

diversiones, tus fiestas, bailes, alborotos, tus tardes de cine,

tus horas frente a la televisión. Bardas blancas son tus viajes,

tus paseos, tus amigos alegres y despreocupados. Barda blanca es

estar pensando y hablando de ropa, autos, planes para las noches,

los fines de semana y las vacaciones. Bardas blancas son los

lugares donde comes, bebes y te diviertes hasta el cansancio.

Barda blanca es todo el ambiente superficial; pero también tu

familia, tus estudios, tu noviazgo, lindo, pero cerrado al

pequeño mundo de los dos. Todo lo que te impide ver el enorme y

doloroso mundo de los pobres, todo eso es barda blanca.

Estas bardas blancas te han impedido llegar al mundo de los

pobres y que los pobres lleguen a tu vida.

Tú ibas despreocupado y alegre por la bella avenida de tu vida;

pero con esta misión has tomado conciencia que los pobres están

allí y que las bardas blancas, por blancas que sean, no pueden

suprimir todo un mundo vecino e inquietante.

Ahora ya no puedes seguir caminando indiferente, protegido por

tus bardas blancas.

3. A ustedes, que ahora son conscientes del mundo de la

despreocupación, de las bardas blancas y del mundo que has

conocido en la misión, quiero hablarles de los pobres.

Voy a poner aquí este recorte, ustedes conocen el famoso cuadro

de Siqueiros, está en el museo de arte moderno en la ciudad de

México. Yo voy a decir lo que a mí me dice al verlo: Me

representa el mundo de los pobres.

 

Lo primero que me impacta es ver un hombre con cabeza de piedra. Una piedra que no sabe nada, no piensa, no recibe, no vive. Una cabeza humana es lo más lejano a una piedra. Decirle a un hombre cabeza de piedra es insultarlo. En multitud de pobres, su cabeza está tan pobre en conocimiento,tan limitada para pensar y decidir, tan incapacitada para hablar y ser escuchada, que podemos decir que en muchos aspectos no vive. De muchas cosas sabe lo que una piedra y para muchos vale lo que una piedra.

Esta cabeza de piedra va a ser el símbolo de la ignorancia de muchos hombres y mujeres pobres.

La ignorancia limita el saber, el pensar y el poder. Voy a decir algo de estos 3 puntos.

 

La ignorancia limita el saber. Todos somos más o menos ignorantes. En una gran biblioteca sentimos que sabemos poco e ignoramos mucho. Pero la ignorancia mala es la que detiene la dinámica del saber. El saber es vivo, necesita saber más. Es como el bosque, atrae la lluvia que necesita. Todo en él favorece que la vegetación viva y se reproduzca. El bosque vive y favorece la vida.

La ignorancia, al contrario, es como el desierto; está ,muerto y

defiende su muerte. Para los árboles, que crecen fácilmente en el bosque, es imposible crecer en el desierto.

La ignorancia es poderosa para defender del saber a quienes ella cría. Parece un militar astuto que lleva barreras por todas partes para que el saber no pueda llegar. Se hace fuerte en la familia. Qué saben esos pobres entre todos? Contamina a los maestros, selecciona programas de radio y televisión, selecciona amigos y actividades. La ignorancia se posesiona de sus víctimas desde que son unos bebés, y no los abandona. Es fiel como la ceguera.

La ignorancia limita el pensar. Esta limitación quizá es peor que la limitación del saber. Para el ignorante es más difícil comprender lo que se explica, es más difícil definir sus propias ideas, organizar sus pensamientos y desarrollarlos. Con ideas imprecisas y oscuras, con pensamientos equivocados y desorganizados, entre gente lista para aprovecharse de ti, estás condenado a cometer errores y a que te vaya muy mal. La ignorancia y la desgracia acompañan a muchos pobres como al burro sus dos fardos de carga.

La ignorancia limita el poder. El ignorante es un prisionero, como aquellos que encadenaban a una bola de fierro. Quedaban fijos a un sitio y a un trabajo forzado. El más elemental de los poderes, el que más apreciamos: el poder de decisión, el ignorante no lo tiene en cantidad de puntos vitales.

El ignorante no puede decidir su nivel de estudios, su trabajo, su nivel de vida, la clase de casa, alimentación y, muchas veces, ni el tipo de ropa. No puede decidir a qué escuela van a ir sus hijos.

Cómo puede decidir si no sabe, si no tiene dinero, si para hacer lo que le gustaría necesita un nivel escolar una especialización? Qué puede hacer sin saber leer y escribir, o con lo que aprendió en una mala escuela en la que llegó sólo a segundo o tercero de primaria?

Eso sí, los políticos le dicen que puede elegir quién va a ser presidente.

Puse la comparación de la cabeza de piedra para que recuerden Uds. las crueles limitaciones que sufren los pobres en el saber pensar, y decidir. Pero eso no quiere decir que tengan cabeza de piedra; si se les va preguntando, ayudando a organizarse, expresarse; vas viendo que un pensamiento sencillo, pero claro y fuerte, se va desarrollando.

Lo segundo que me impresiona del cuadro es que el cabeza de piedra está desnudo. Su desnudez me representa la miseria de los pobres.

Muchos ignorantes tienen hijos miserables que a su vez tienen hijos ignorantes y así de generación en generación. La miseria es hija y madre de la ignorancia.

Cristo dijo: Bienaventurados los pobres, los que no tienen bienes materiales, como para poner su confianza en ellos, los que pueden levantar sus ojos a Dios y decirle: te necesitamos. Cristo fue pobre.

Cristo no fue miserable, ni dijo bienaventurados los miserables, ni quiere que haya miserables.

La miseria es un gran mal, es como una bruja maldita. Donde ella está, todo está como embrujado. Tu casa toda, tu baño, tu cama, tus muebles, tu techo, todo esta

dañado, feo, maloliente. Tu cocina estará negra y desagradable, allí se producirá poco y de mala calidad. Si llegaran niños ricos a tener que comer allí, sentirían repugnancia. La miseria ataca tu persona con furia y la daña duramente. Te alimenta mal, te lanza a la calle ignorante, mal vestido, indefenso, para que seas ignorado, despreciado, marginado, explotado.

Si la miseria está contigo, irá contigo a todas partes, te

seleccionará trabajos, siempre los mas duros y peor pagados y te

dejará sin ellos, sin un centavo, en medio de grandes necesidades.

La miseria atacará cruelmente a tu familia: a tu mujer, a tus hijos, a tus padres, no los respetará aunque sean bebés, estén enfermos o ancianos. Los atacará con su mugre, sus moscas, sus microbios. Pondrá en ellos su garra y dejará su marca de daños irreparables.

Qué horrible es ser miserable en esta sociedad que de mil maneras

está diciendo que lo máximo es tener ropa, autos, propiedades,viajar, triunfar!

Qué horrible es ser miserable en contraste con los que todo tienen, que te ignoran y muchas veces te explotan!

 

Lo tercero que me impresiona son sus manos: manos extendidas, suplicantes, parecen gritar: Ayudame! Una cantidad de pobres están en prisión perpetua, bajo una doble reja: la ignorancia y la miseria. Están condenados a niveles de vida tan inhumanos como injustos.

Parece que la sociedad está organizada de tal manera que los pobres son cada vez más y más pobres y que su situación empeora en contraste con un mundo de más posibilidades y comodidades.

Allí están día tras día, semana tras semana, mes tras mes, año tras año, atascados en un pantano de males sin remedio, de impotencia crónica, paciencia sin eseranza. Allí están en sus tugurios, en sus ciudades perdidas, en sus transportes abarrotados, siempre madrugando, siempre trabajando o buscando trabajo; para no ir a ninguna parte. Para la mayoría se cierran las puertas de la superación, de una vida mejor. El campo de concentración está cercado

algunos logran salir, pero la mayoría: prisión perpetua, condena de por vida. Allí naciste, allí morirás. Esas manos suplicantes están gritando: ustedes, que tienen conocimiento, preparación, ustedes que

saben pensar y ser efectivos, ustedes que comprenden nuestra situación, y con sus recursos, sus relaciones y su carrera nos pueden

ayudar, ayúdennos. No nos pueden dejar en esta cruel e injusta prisión Sálvennos! Ustedes que dicen que somos hermanos, Sálvennos!. Si me puedes ayudar y no me ayudas eres un corazón de hielo: duro y frío.

Lo cuarto que me impacta es, que este cabeza de piedra, desnudo y suplicante, es como un gigante fuerte.

Los pobres son mayoría. Esa mayoría puede tomar conciencia de su número y dolor, y verse frente a la vida de derroche de una minoría.

Puede tomar conciencia de lo irracional e injusto de un mundo que sigue adelante despreocupado, como si millones no estuvieran hambrientos, desnutridos, ignorantes, miserables, en situaciones desesperadas.

Cuando ese gigante entienda su situación de encadenado, humillado, apaleado y despojado; cuando vea claro que eso no debe ser, que es un injusto absurdo, tan grande como él; ese gigante hará que todo su ser se alce terrible.

Sus manos suplicantes se pueden empuñar, tomar armas que muchos quieren poner en sus manos y emprender una gigantesca lucha con rabia, quizá con odio asesino; el odio de quien se siente victima de cadenas de siglos y quiere destruir el mundo que lo hizo sufrir tanto. No percibimos esto ya en tantos asaltos?

Ese gigante no parará hasta conquistar su derecho de ser plenamente hombre. Ojalá le ayudemos antes a conquistarlo como humano, pues como gigante inhumano enfurecido, aquello puede ser espantoso.

Lo que no debemos pensar es que tiene que permanecer oprimido y paciente. Los volcanes hacen erupción. No se impide su explosión edificando encima un cuartel, una prisión o un templo.

4. A ustedes todo lo dicho los inquieta y los cuestina (fugura: la

interrogación).

La ignorancia, la miseria, la necesidad de ayuda, el poder de lucha del mundo de los pobres los tienen que sacudir.

Pero creo que ustedes quedaron también cuestionados e inquietos en la misión por la bondad de los pobres. Ustedes fueron allá y encontraron personas muy buenas.

Qué maneras de recibir, de acoger, de atender, de dar cariño!

Qué manera de tratarnos, con qué sencillez, con qué atención y afecto, con qué generosidad y servicialidad!

Qué personas tan lindas, tan receptivas, tan agradecidas!

Creíamos que íbamos a dar y enseñar y recibimos y aprendimos mucho más.

Ahora sabemos por qué valen las personas. No por sus millones, su poder, o su belleza, sino por ser como muchos pobres: personas sinceras, bondadosas, sacrificadas, generosas, llenas de fe en Dios y confianza en los demás, llenas de amor y paz.

Ellos nos enseñaron la verdadera humildad cristiana, ellos nos dieron lecciones de fe, de sacrificio, de solidaridad, de caridad. Ellos, quizá como nadie, nos hicieron comprender lo que significa ser cristianos.

En ellos vimos, quizá, una de las mejores manifestaciones de Cristo: el Cristo pobre, que ama a su Padre y quiere cumplir su voluntad, el Cristo que ama a los seres humanos hasta el sacrificio, que está dispuesto a servirlos y entregar lo que sea, por ellos.

El ir con los pobres nos cuestionó, cuestionó nuestros valores, cuestionó los valores de nuestras familias y de nuestra sociedad.

Los pobres dejaron de ser para nosotros seres abstractos, sin rostro; para convertirse en seres vivos, cercanos. Aprendimos sus nombres, vivimos en sus casas, comimos lo que ellos, invitados a sus mesas. Los llegamos a querer; y, cuando nos despedimos, tanto ellos como nosotros, estábamos verdaderamente tristes.Queremos volver a su pueblo, queremos velverlos a ver y gozar su cariño.

Conocimos gente linda, buenos, llenos de fe, verdaderos maestros, en muchos aspectos, de cómo deben tratarse las personas.

Pero esas personas muchas veces tienen que abandonar su tierra y marchar a la ciudad. El que era don fulano, apreciado y querido, llega a un cinturón de miseria. Qué encuentra en esas barriadas de desarraigados y desesperados por sobrevivir, donde la miseria ya hizo estragos? La mayoria encuentra un mundo indiferente a sus desgracias, hostil, injusto, cruel.
Vimos que en el pueblito, los enfermos, los que estaban en una urgencia, eran ayudados con caridad. En la ciudad, muchos están listos para aprovecharse de los necesitados, de los ignorantes, de los indefensos.

En muchas villas miseria o ciudades perdidas, se ve un proceso de deshumanización, gente que vive en condiciones inhumanas, rodeada de miles y miles en situación semejante, donde nadie es alguien, y todos

están atrapados por la ignorancia y la miseria. Allí van perdiendo la autoestima, la fe en que los demás son humanos y en que hay un Dios Padre y una Iglesia de hermanos.

Muchos, sumidos en la frustración, en la incomodidad y sin esperanza, buscan la salida en el vicio y en el robo, que los sumen más hondo, en más males y problemas. Estos procesos deshumanizantes son acelerados: cada vez mayores, más incontrolables, más dañinos y con menos esperanza de remedio.

Cuando una persona se ha deshumanizado, su corazón es tierra privilegiada para el resentimiento, el odio y la violencia. Por qué estoy aquí? Por qué otros derrochan?

La miseria frente a la ostentación, la deshumanización frente a los sembradores de violencia, son dinamita en millones de pechos.

Todo lo que hemos vivido en la misión y todo lo que hemos dicho en esta conferencia, nos cuestiona. El pensar en la bondad de la gente que conocimos y en los cinturones y miseria nos cuestiona.

Allí están los pobres; aquí estamos los que podemos ser su esperanza y salvación.

Ahora ustedes se cuestionan qué podemos hacer, cómo, por dónde empezar?

Ahora deben cuestionar los objetivos de sus vidas.

Es muy importante que sigan cuestionándose, que sigan inquietos y no se instalen en la despreocupación.

Ustedes tienen una visión y una sensibilidad social que no tienen la mayoría de sus compañeros. Ustedes se aproximaron al mundo de los pobres y ahora quieren hacer algo serio por ellos. Ustedes son esperanza para ellos, fuera de muchachos como ustedes quién?

Todo esto no se puede quedar en una interesante experiencia, en una especie de visita a un museo, a un zoológico. Venir de misiones sólo con un buen número de anécdotas divertidas y seguir tan despreocupados como antes, es una especie de traición al sentido que tiene todo esto.

5. Somos conscientes de nuestro mundo despreocupado, de nuestras bardas blancas, de la dureza cruel del mundo de los pobres. Estamos cuestionados: vemos su calidad humana y su peligro de perderla. Sabemos que somos esperanza para ellos. Ahora queremos hacer algo por ellos.

Sin embargo, si nuestra motivación sólo es humana, aunque muy fuerte, puede fallarnos. Comprometernos con los pobres es algo que exige mucho sacrificio, como veremos después. Ser corazones despreocupados es mucho más fácil. Decidirse a servir a los necesitados supone demasiadas renuncias.

Para hacer algo tan cuesta arriba, necesitamos mucha fe, fe que dé fuerzas a nuestra debilidad.

Necesitamos amar a Cristo y verlo en los necesitados. El se identificó con ellos (figura).

Necesitamos verlo en la cruz. Cristo ahora sufre en ellos. Necesitamos verlo coronado de espinas. Las espinas que ahora torturan su cabeza son ignorancia y problemas. Necesitamos verlo desnudo: despojado y humillado por la miseria. Necesitamos verlo clavado: fijo en la cruz para siempre, sin libertad hasta la muerte.

Necesitamos verlo que va perdiendo su vida de hombre.

Dios quiere ser reconocido, amado y servido en los seres humanos, en todos, pero especialmente en los más necesitados, en los que más sufren. Mientras más pobre y doliente esté un ser humano, Cristo más quiere ser reconocido y ayudado en él. Es tan importante que reconozacamos a Cristo en los necesitados, que Cristo tomará como hecho a él lo que les hagamos a ellos. Más aún, la materia de nuestro juicio, del que dependéra nuestra eternidad, se centrará en lo que hagamos o dejemos de hacer los necesitados, como está en San Mateo en el Capítulo 25. Lo recuerdan muy bien: Venid benditos de mi Padre al reino preparado para vosotros desde la creación del mundo; o, apartaos de mí malditos al fuego preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y me disteis; o no me disteis de comer, etcétera.

6. Así que ante los pobres se abren para nosotros dos caminos (señal de dos caminos). Dos caminos que Cristo hace terminar en el Paraíso, o en el fuego eterno. Ante ustedes están dos caminos: el del mayor servicio a los necesitados, o el del egoísmo despreocupado de las necesidades de los demás.

La actitud ante los necesitados va a definir dos clases de personas: unas viven como si los pobres no existieran, los pobres son como un asunto arrumbado en los archivos de lo que no interesa, de lo que es molesto traer ante los ojos, la mente, o la conciencia. Otros, los consideran como hermanos, necesitados de ayuda urgente. Para ellas los pobres están vivos, cercanos, suplicantes.

Unos luchan por un mundo mejor, trabajan por construirlo. Otros se aprovechan de otros, despojan, dividen. Son sembradores de caos.

Dos caminos: uno de amor, otro de egoísmo. Dos caminos: uno de servicio, otro de pecado. Dos caminos: uno de hermanos, otro de extraños. Dos caminos: uno de salvación, otro de reprobación. Dos caminos: Uno de comprometidos, otro de despreocupados. Uno de accion, otro de pasividad.

Este es un momento de elegir carrera, por qué y cómo ejercerla. Para servir más a los más necesitados o para ganar más y, de una manera egoísta, pasarla mejor.

7. Aquí están ustedes (bachiller) y con su vida por delante, con sus posibilidades, con su preparación y medios económicos, con sus relaciones y su cristianismo.

Aquí están, con las experiencias que han vivido y las ideas y sentimientos que hay en ustedes. Aquí están en este momento único de sus vidas. Cristo los mira, los pobres los miran. Tienen que mirar profundamente todo lo que son y pueden ser, todo lo que pueden hacer o dejar de hacer, y tienen que decidir despreocupación o compromiso.

Ojalá que sean profundos, generosos y valientes!

PARALIZANTES DEL COMPROMISO

Al terminar la charla se les dice que muchos de ellos sinceramente quieren tomar el camino del compromiso, del servicio. Pero que han habido otros que han querido y después han fallado. Por esto vamos a reflexionar sobre los tres principales paralizantes de una vida de entrega al servicio de los necesitados: el primer paralizante es la falta de sensibilidad. Quienes estan paralizados por esto no sienten nada ante los problemas y los sufrimientos de los pobres. Con un corazón incapaz de compasión, de fraternidad, no harás nada. Creo que en la misión han visto que su corazón no es así: han sentido simpatía por ellos, los han llegado a querer, les ha dado pena ver sus sufrimientos, en fin, creo que los quieren ayudar. Pero hay otros dos paralizantes: Uno es la superficialidad, la falta de reflexión y estudio. El tercero la incapacidad para el sacrificio. Uno ataca el corazón, otro la mente y otro la voluntad. Vamos a profundizar en estos dos últimos.

 

 

GRUPO VALORES HUMANOS Y CRISTIANOS
PARROQUIA MARIA INMACULADA
MERIDA, YUC. MEXICO