PERMISOS

 

OBJETIVO: Darnos cuenta de que los permisos son instrumento del

educador, que tienen que irse dando gradualmente. Si

queremos más permisos, necesitamos demostrar que ya hemos

crecido, que podemos manejar sensatamente nuestra

libertad. Qué permisos nos damos a nosotros mismos.

 

DINAMICA (El objetivo de esta dinámica es darnos cuenta de qué

tanto permiso nos damos de ser espontáneos, y cómo nos

puede limitar el qué dirán, la pena, el miedo al

ridículo).

Podemos hacer dos dinámicas, o escoger la que nos parezca mejor.

1. Llevar una grabadora y cassette y organizar un concurso de baile.

2. Dar a cada participante un papelito con el nombre de un animal

escrito en él. Pedirles que al decir nosotros YA! empiezen a

moverse como el animal que les tocó y hagan los sonidos que este

animal hace.

Dar de 3 a 5 minutos. Después invitar a que platiquen como se sintieron, especialmente lo que no participaron.

Hoy vamos a hablar de los Permisos, ya que la libertad nuestra vá muy ligada a los permisos que nos dan y nos damos. Ahorita en la dinámica, ¿qué pasó? ¿nos dimos el permiso de ser libres y espontáneos, o nos limitaron el qué dirán y el miedo al ridículo?

Este punto de los permisos es, posiblemente, la causa principal de los conflictos que tenemos con nuestros papás, pues difícilmente estaremos satisfechas con lo que se nos permite hacer, y papás e hijos entramos en una lucha de poderes, a ver quien gana.

¿Tenemos derecho a ir a fiestas? ¿a más libertad? ¿a tener amigos? ¿a llegar un poco más tarde que cuando estábamos chicos?

La respuesta en general es sí, mas depende mucho de nosotros, de nuestra actitud, de qué tan responsables somos, porque a lo mejor ya nos quedó apretada la ropa de niñio pero seguimos comportándonos como chiquitos, o no?

¿Porqué creen que nuestros papás no nos dan todos los permisos que queramos?

Vamos a ponernos un poquito en su lugar, en sus zapatos, para tratar de entender su actitud.

 

- Los papás son nuestros educadores, y en esa misión de formarnos

hacia el bien, están siempre en la disyuntiva de qué permitir y qué

negar.

- Ellos, principalmente las mujeres, fueron educados rígidamente.

Quien bien te quiere, te hará llorar, era un refrán que retrataba

el valor que le daban a la disciplina. Esta es la manera que ellos

conocen.

- El mundo y sus costumbres han cambiado muchísimo... se escuchan y

se ven tantas cosas negativas, que los papás quieren proteger a sus

hijos.

- Algunos temen perder autoridad y respeto, si se vuelven permisivos.

- Los papás casi siempre ven a los hijos como sus pequeños. Les

cuesta mucho hacerse a la idea de que ya son mayores.

¿Quién tiene la razon? Tanto nuestros papás como nosotros tenemos parte de razón y la única manera de llegar a un acuerdo es dialogar serenamente, buscando la forma de que ambos, papás y nosotros, salgamos ganando y sintiéndonos bien. Recordemos que dialogar es dar nuestra opinión, y escuchar lo que el otro tiene que decir.

¿Pero qué pasa generalmente? Nos dá tanto coaje cuando nos niegan un permiso, que hacemos un drama peor que los de las telenovelas... hacemos pataletas, lloramos, damos portazos, gritamos que nadie nos comprende, que a todos los dejan menos a nosotros, y hasta amenazamos con irnos de casa porque ya no aguantamos.....

Ahora veamos... ¿realmente logramos algo con esa actitud? ¿es esa una actitud de una persona mayor, como decimos ser? Con eso lograremos echar fuera nuestro enojo, mas no lograremos el permiso que buscamos.

La realidad es que, si queremos más libertad y permisos, necesitamos demostrar a nuestros papás que ya hemos crecido, que sabemos comportarnos, que pueden confiar en nosotros, pues ya somos responsables.

¿De qué manera podemos demostrar ésto? Lluvia de ideas.

Conviene que platiquemos con nuestros papás buscando el momento adecuado y cuando tengamos y tengan, un tiempo libre, que no estén ocupados o con prisa, o vengan cansados.

No esperemos que de un día para otro nos van a dar todos los permisos que queremos. Traemos mucha prisa por vivir, mas tendremos que bajar un poco la velocidad. Acordémonos de las aves, y de ese proceso que requiere el crecer y madurar. ¿Qué pasaría si nos aventáramos al mar, sin saber nadar, sólo porque tenemos unas ganas locas de probar lo que es el océano?

Una educación que lo permite todo, es tan dañina como la que no permite nada.

 

 

QUE PERMISOS ME DOY Hemos estado hablando de esos permisos que nos dan otras personas... y ahora vamos a hablar de qué permisos nos damos a nosotros mismos, pues la realidad es que cada vez estamos más tiempo alejados de nuestros papás, de manera que la luz verde, la amarilla o la roja, la encendemos nosotros.

Ser libre es vivir de acuerdo a nuestras convicciones, ser fiel a nosotros mismos... así es que necesitamos saber qué queremos, y en qué creemos que vale la pena, pues eso no vá a dar la pauta de lo que nos vamos a permitir o no. Porque ahora sí que en este terreno de nuestros permisos, sólo nosotros somos responsables.

Se nos van a presentar mil situaciones en las que nosotros vamos a tener que decidir y nos vá a ser muy conveniente aprender a detectar rápidamente los pros y contras de si aceptamos o rechazamos. Vamos a tener que pensar antes de actuar, para no andar arrepintiéndonos después, cuando las cosas ya no tienen remedio. Todos sabemos que hay amigos que les gusta andar en la cuerda floja, como desafiando a la autoridad, y puede ser desde volarse las clases, fumar o tomar a escondidas o hasta hacer cosas que son penadas por la ley... en cambio hay otros, con los que se la pasa uno agusto, alegre, divertido, pero en cosas sanas. ¿Qué queremos? En nosotros estará la decisión.

También es muy interesante que veamos de qué nos estamos privando, cuando le damos mucho poder al qué dirán o al miedo al ridículo, como lo que pasó en el ejercicio ( y si no pasó, hay que felicitarnos). Cuando nacimos, éramos totalmente libres y espontáneos, reíamos o llorábamos cuando teníamos ganas, si oíamos una música, nos poníamos a bailar, sin mas... mas poco a poco, al irnos adaptando a convivir con los demás, hemos también perdido algo muy bello que es el ser espontáneos... vamos a pensar, ¿qué es lo peor que hubiera podido pasar al ponernos a bailar o a hacer como elefante o gato? Hay momentos de diversión sana, como éstos, en que hay que volver a ser esos niños libres que fuimos un día.

 

 

 

ILUMINACION CRISTIANA DE LA REALIDAD

¿Y qué dice y piensa Dios con respecto a la libertad y los permisos? Si El es el Dios de la Vida y todo lo que sale de sus manos es bueno, El desea que nos permitamos aquello que nos hace mejores y que nos haga plenamente felices

¿Qué es la felicidad plena?

El borracho, el drogadicto, el ladrón, en alguna forma experimentan felicidad, pues de lo contrario, lo harían una vez y no lo repetirían. Mas, ¿qué pasa con la cruda del día siguiente? ¿con el sentimiento de culpa? ¿con el miedo a enfrentar su realidad?

La felicidad plena es buscar y hacer aquello que te dá alegría y paz, aquello que puedes hacer delante de la gente, sin tener que esconderte.

Juan Pablo II dijo en una ocasión: Muchachos, actúen en todo momento como si Jesús los estuviera viendo, y serán plenamente felices.

 

 

 

 

GRUPO VALORES HUMANOS Y CRISTIANOS
PARROQUIA MARIA INMACULADA
MERIDA, YUC. MEXICO