<<EL PAIS DE LOS POZOS>>

 

Hay que optar: el brocal o el fondo del pozo:

 

Sabido es cómo se comportan los que vivien sometidos a sus bajos instintos: son lujuriosos, libertinos, viciosos, idólatras, superticiosos. Alimentan odios, promueven contiendas, se enzarzan en rivalidades, rebosan rencor. Son egoístas, partidistas, sectarios, envidiosos, borrachos, amigos de orgías y otras cosas por el estilo. Os advertí en su día y ahora vuelvo a hacerlo: esos tales no heredarán el reino de Dios.

En cambio, el Espíritu produce amor, alegría, paz, tolerancia, amabilidad, bondad, lealtad, humildad y domino de sí mismo. Ninguna ley existe en contra de todas estas cosas.

Y no en vano los que pertenecen a Cristo Jesús han crucificado lo que en ellos hay de bajos instintos, junto con sus pasiones y apetencias. Si pues, vivimos gracias al Espíritu actuemos conforme al Espíritu.

(Gál 5, 19-25)

 

 

Todos tenían algo en común: era el afán de llenarse de cosas:

No acumuléis riquezas en este mundo; las riquezas de este mundo se apolillan y se echan a perder y los ladrones entran y las roban. Más bien acumulad riquezas en el cielo, donde no se apolillan ni se echan a perder y donde no hay ladrones que entren a robarlas. Pues donde tu tengas tus riquezas, allí tendrás también el corazón.

Los ojos son la luz del cuerpo. Si tus ojos son limpios, todo tú serás luminoso; pero, si en tus ojos hay maldad, todo tú serás oscuridad. Y si lo que en ti debería ser luz no es más que oscuridad, qué negra será tu propia oscuridad!

Nadie puede servir a dos amos al mismo tiempo, porque odiará al uno y querrá al otro, o será fiel al uno y del otro no hará caso. No podéis servir al mismo tiempo a Dios y al dinero.

Esto os digo: No andéis preocupados pensando qué vais a comer o qué vais a beber para poder vivir, o con qué ropa vais a cubrir vuestro cuerpo. ¿Es que no vale la vida más que la comida, y el cuerpo más que la ropa? Mirad los pájaros: no siembran, ni cosechan, ni guardan en almacenes, y, sin embargo, vuestro Padre que está en los cielos los alimenta. Pues vosotros valéis mucho más que los pájaros! Por lo demás ¿quien de vosotros, por mucho que se preocupe, podrá añadir una sola hora a su vida?

¿Y por qué preocuparos a causa de la ropa? Aprended de los lirios del campo, cómo crecen. No trabajan ni hilan, y, sin embargo, os digo que ni siquiera el rey Salomón, con todo su esplendor, llegó a vestirse como uno de ellos. Pues si Dios viste así a la hierba del campo, que hoy está verde y mañana será quemada en el horno, ¿no hará mucho más por vosotros? Qué poca es vuestra fe! No os preocupéis pensando qué vais a comer, qué vais a beber o con qué vais a vestiros. Esas son las cosas que preocupan a los que no conocen a Dios; pero vuestro Padre que está en los ya sabe que las necesitáis. Vosotros, antes que nada, buscad el reino de Dios y todo lo justo y ueno que hay en él, y Dios os dará, además, todas esad cosas. No os inquietéis, pues, por el día de mañana, que el día de mañana ya traerá sus inquietudes. Cada día tiene bastante con sus propios problemas!

(Mt 6, 19-34)

 

 

Los que tenían el brocal más grande y repleto eran admirados por los demás:

Vosotros los ricos llorad y gemid a la vista de las calamidades que os amenazan. Vuestra riqueza está podrida; vuestros vestidos son pasto de la polilla. Hasta vuestro oro y vuestra carne como fuego. ¿Para qué amontonáis riquezas ahora que el tiempo se acaba? Mirad que es salario defraudado a vuestros jornaleros está clamando, y que su clamor ha resonado en los oídos del Señor todopoderoso. Habéis vivido con lujo en la tierra, entregados al placer; con ello os habéis cebado para el día de la matanza. Habéis condenado, habéis asesina a los inocentes, y ya no os oponen resitencia.

(Sant 5, 1-6)

 

 

 

En el fondo nunca estaban a gusto con lo que tenían

Dijo Jesús: - Todo el que bebe de esta agua volverá a tener sed; en cambio, el que beba del agua que yo quiero darle, nunca más volverá a tener sed. Porque el agua que yo quiero darle se convertirá en su interior en un manantial capaz de dar vida eterna.

(Jn 4, 13-14)

 

 

¿Había algo en <<el fondo>>?

Si me amáis de verdad, obedecéis mis mandamientos, y yo rogar al Padre para que os envíe otro Abogdo que os ayude y esté siempre con vosotros: el Espíritu de la verdad. Los que son del mundo no pueden recibirle, porque ni le ven ni le conocen; vosotros, en cambio, le conocéis, porque vivie en vosotros y está en medio de vosotros.

(Jn 14, 15-17)

 

 

Lo que viene <<de fuera>>, no procede de la Montaña:

No os encariñéis con este mundo ni con lo que hay en él porque no son compatibles el amor al Padre y el amor al mundo. Y es que cuanto hay de malo en el mundo -pasiones carnales, turbios deseos y ostentación orgullosa-, del mundo procede y no del Padre. Pero el mundo y sus pasiones se desvanecen; sólo el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

(I Jn 2, 15-17)

 

 

<< Qué sensación tan molesta!>>, dijeron unos

¿Ignortáis acaso que sois templo de Dios y morada del Espíritu divino? Si destruís el templo de Dios, Dios mismo osdestruirá a vosotros; no en vano el templo de Dios es algo santo, y vosotros mismos sois este templo.

(I Cor 3, 16-17)

 

 

 

<< Es difícil llegar al fondo!>>, concluyeron otros:

No todos los que dicen: <<Señor, Señor>> entrarán en el reino de Dios, sino los que hacen la voluntad de mi Padre celestial. Muchos me dirán en el día del juicio: <<Señor, Señor, mira que en tu nombre hemos anunciado el mensaje de Dios, y en tu nombre hemos expulsado demonios, y en tu nombre hemos hecho muchos milagros>>. Sin embargo, yo les contestaré>> <<Nunca os conocí. Apartaos de mí vosotros, que os habéis pasado la vida haciendo el mal!>>.

Todo aquel que escucha mis palabras y obra en consecuencia, puede compararse a un hombre sensato que contruyó su casa sobre cimiento de roca viva. Vinieron las lluvias, se desbordaron los ríos y los vientos soplaron violentamente contra la casa; pero no cayó, porque estaba construida sobre un cimiento de roca vida. En cambio, todo aquel que escucha mis palabras, pero no obra en consecuencia, puede compararse a un hombre necio que construyó su casa sobre un terreno arenoso. Vinieron las lluvias, se desbordaron los ríos y los vientos soplaron violentamente contra la casa y se hundió, y fue grande su desastre.

(Mt 7, 21-27)

 

¿Valia la pena entrar en la profundidad, aunque

fuera a costa de vaciar el brocal?

El reino de Dios puede compararse a un tesoro escondido en un campo. El que lo encuentra, lo primero que hace es esconderlo de nuevo; luego, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra aquél campo.

También puede compararse el reino de Dios a un comerciante que busca perlas finas. Cuando encuentra una de mucho valor, va a vender todo lo que tiene y la compra.

 

GRUPO VALORES HUMANOS Y CRISTIANOS
PARROQUIA MARIA INMACULADA
MERIDA, YUC. MEXICO