LA ORACION DE JESUS
En los últimos años, especialmente después del Concilio Vaticano II, se ha sentido la necesidad de revitalizar nuestra oración. Una de las razones es la aridez que se siente o la poca profundidad que se logra debido a las ideas parásitas o las distracciones. Esta inquietud ha hecho que se vuelva los ojos al oriente y se analicen técnicas antiguas del mundo oriental (especialmente hindú), muchas de estas han renovado nuestra oración(como el P. Anthony De Mello y P. Escalada), pero otras se han ido por otros caminos que nos llevan a oraciones que nos plagan de nosotros mismos y nos llevan por lugares que no conducen a Jesús.
Hoy en día es una realidad que no se puede hacer una oración sin utilizar tcnicas de relajamiento(como las tcnicas usadas en los talleres de oración del P. Larrañaga) pero hay otras que se quedan en el puro ejercicio mental sin llegar a ser autnticas oraciones.
La Iglesia por ser congruente con la oración que nos presenta la Biblia, ha considerado que del mundo oriental se pueden tomar los ejercicios de concentración y relajamiento, sin tomar la doctrina que subyace bajo ellos, debido a que nos llevan a otros caminos. La doctrina presente en muchas de estas tcnicas de oración oriental como Yoga, Zen, etc. nos llevan a una oración en donde se enajena a la persona, el individuo se sale de sí mismo, pone su persona en primer lugar, incluso antes que en Dios y el hombre por sus propias fuerzas logra llegar sin el auxilio de la gracia.
Tambin algunas tcnicas de control mental ayudan a interiorizarse en la oración. Las que encasillan a la persona en moldes rígidos, suprimen en algunos casos la libertad del hombre, las que centran su atención en el hombre caen en un "yo primero" y "sólo yo lo logro", sin tomar en cuenta la acción de la gracia y de la conversión (Enneegrama y algunos cursos de personalización y el simpósium).
¨QUE ES LA ORACION?
La oración es la elevación del alma a Dios o la petición a Dios de bienes convenientes. ¨Desde dónde hablamos cuando oramos? Desde lo m s profundo de nuestro corazón (Sal. 130,14) y con actitud b sica de humildad(Lc. 18,9-14), porque nosotros no sabemos pedir como conviene(Rom.8,26). La humildad es una disposición necesaria para recibir gratuitamente el don de la oración.
JESUS ORA
El Hijo de Dios, aprendió a orar conforme a su corazón de hombre. Lo aprende a la manera de su Madre que conservaba todas las "maravillas" del Todopoderoso y las meditaba en su corazón (Lc. 1,49;2,19;2,51). Lo aprende en las palabras y en los ritmos d la oración de su pueblo, en la sinagoga de Nazaret y en el Templo. Su oración brota de una fuente:Yo debo estar en las cosas de mi Padre (Lc.2,49). Esta es la novedad, la oración filial.
Jes£s ora antes de los momentos decisivos de su misión:Lc.3,21;9.28) subrayando la acción del Espíritu Santo.
El discípulo de Cristo aprende a orar(Lc. 11,1) al contemplar a su Maestro en oración.
El Evangelio nos transmite una enseñanza explícita de Jes£s sobre la oración. Como un pedagogo, nos toma donde estamos y, progresivamente, nos conduce al Padre. Dirigindose a las multitudes que lo siguen, Jes£s comienza con lo que ellas no saben de la oración por la Antigua Alianza y las prepara para la novedad del Reino que est viniendo. Despus les revela en par bolas esta novedad. A sus discípulos les habla abiertamente del Padre y del Espíritu Santo.
En el sermón de la montaña insiste en la conversión del corazón:Mt.5,23-24; Mt. 6,6; Mt. 6,21. Esta conversión se centra totalmente en el Padre. (Cfr. Catecismo de la Iglesia católica # 2607-2608).
La fe es una adhesión filial a Dios, m s all de lo que sentimos y comprendemos. Jes£s ora al Padre y le da gracias antes de recibir sus dones, no enseña esta audacia filial: todo cuanto pid is en la oración creed que ya lo habis recibido (Mt. 11,24). Todo es posible para quien cree (Mc.9,23), con una fe que no duda (Mt. 21,22). La oración de fe no consiste solamente en decir "Señor, Señor, sino en disponer el corazón para hacer la voluntad del Padre (Mt. 7,21).(Cfr. Idem #2609-2611).
La oración que nos pide Jes£s presupone la conversión, fe y vigilancia. Debe ser hecha en "su nombre" al Padre(Jn. 14,13), sabiendo que contamos con la asistencia del Espíritu Santo(Jn.14, 16-17).
NUESTRA ORACION
La oración no se reduce al brote espont neo de un impulso interior: para orar es necesario querer orar. NO basta sólo con saber lo que las escrituras revelan sobre la oración: es necesario aprender a orar. Pues bien. por una transmisión viva (La sagrada Tradición), el espíritu Santo, en la "Iglesia creyente y orante"(DV 8), enseña a orar a los hijos de Dios.
La tradición de la oración cristiana es una de las formas de crecimiento de la tradición de la fe, en particular mediante la contemplación y la reflexión de los creyentes que conservaban en su corazón los acontecimientos y las palabras de la economía de la salvación, y por la penetración profunda de las realidades espirituales de las que adquieren experiencia (DV 8).
El Espíritu Santo es el "agua viva" que, en el corazón orante, "brota para la vida eterna" (Jn. 4,14). El es quien nos enseña a recogerla en la misma fuente: Cristo. Pues bien, en la vida cristiana hay manantiales donde Cristo nos espera para darnos a beber el Espíritu Santo:
+ La Palabra de Dios
+ La Liturgia de la Iglesia: Sacramentos
+ Las virtudes teologales
Aprendemos a orar en ciertos momentos escuchando la Palabra del Señor y participando en su misterio pascual; pero en todo tiempo, en los acontecimientos de cada día, su Espíritu se nos ofrece para que brote la oración(Mt. 16,11.34; Sal. 95, 7-8). Orar en los acontecimientos de cada día es uno de los secretos del Reino revelados a los "pequeños".
* MAESTROS DE ORACION
Los testigos que nos han precedido en el Reino (Hb. 12,1), especialmente los que la Iglesia reconoce como "santos", participan en la tradición viva de la oración, por el testimonio de sus vidas, por la transmisión de sus escritos y por su oración hoy.
En la comunión de los santos, se ha desarrollado diversas espiritualidades a lo largo de la historia de la Iglesia, en su rica diversidad, reflejan la pura y £nica luz del Espíritu Santo.
Tambin la familia cristiana es el primer mbito para la educación en la oración. Los ministros ordenados, son responsables de la formación en la oración. Muchos religiosos consagrados a la oración. La catequesis de niños, jóvenes y adultos. Los grupos de oración.
* EFECTIVIDAD DE LA ORACION
Muchos buscan que les llegue(sentimiento) y por eso recurren a novedades. La Iglesia propone en el Nuevo catecismo # 2700ss. algunas formas eficaces de orar:
+ La oración vocal
Por medio de su Palabra, Dios habla al hombre. Por medio de palabras mentales o vocales, nuestra oración toma cuerpo. Lo m s importante es la presencia del corazón ante Aquel a quien hablamos en la oración.
La oración vocal por excelencia es el "PADRENUESTRO".
La necesidad de asociar los sentidos a la oración interior responde a una exigencia de nuestra naturaleza humana. Somos cuerpo y espíritu, y experimentamos la necesidad de traducir exteriormente nuestros sentimientos.
Tambin es una exigencia divina, Dios busca adoradores en espíritu y verdad.
+ La Meditación
Es una b£squeda, el espíritu trata de comprender el por qu y el cómo de la vida cristiana para adherirse y responder a lo que el señor pide. Hace falta una atención difícil de encauzar. Habitualmente se hace con la ayuda de alg£n libro: La Biblia, en primer lugar y luego otros autores.
Al meditar nos permite apropiarse lo que se lee, confront ndolo consigo mismo. Los pensamientos, los pasamos a la realidad. Seg£n sean la humildad y la fe, se descubren los movimientos que agitan el corazón y se les puede discernir. Hay muchos mtodos muy diversos entre sí, pero todos deben tener algo en com£n: se avanza con el Espíritu Santo, por el £nico camino de la oración: Cristo Jes£s.
La meditación hace intervenir al pensamiento, la imaginación, la emoción y el deseo. Esta movilización es necesaria para profundizar en las convicciones de fe, sucitar la conversión del corazón y fortalece la voluntad de seguir a Cristo.
La oración se aplica preferentemente a meditar "los misterios de Cristo" como en el rosario y debe llevarnos hacia el conocimiento del amor del Señor Jes£s, a la unión con El.
+ La Oración de Contemplación
Busca al "amado de mi alma" (Ct. 1,7), esto es a Jes£s y en El, al Padre. Es buscado porque desearlo es siempre el comienzo del amor, y es buscado en la fe pura, esta fe que nos hace nacer de El y vivir en El. En la contemplación se puede tambin meditar, pero la mirada est centrada en el Señor.
No se hace contemplación cuando se tiene tiempo, sino que se toma el tiempo de estar con el Señor con la firme decisión de no dejarlo y volverlo a tomar, cualesquiera que sean las pruebas y la sequedad del encuentro.
Para entrar en la contemplación, debemos hacerlo como en la liturgia Eucarística: recoger el corazón, recoger todo nuestro ser bajo la moción del Espíritu Santo, habitar la morada del señor que somos nosotros mismos, despertar la fe para entrar en la presencia de Aquel que no espera, hacer que caigan nuestras m scaras y volver nuestro corazón hacia el Señor que nos ama para ponernos en sus manos como una ofrenda que hay que purificar y transformar.
La contemplación es un don, una gracia, no puede ser acogida m s que en humildad (Jr. 31,33). Es silencio del mundo venidero o amor silencioso. Las palabras no son discursos, sino ramillas que alimentan el fuego del amor.
* OBJECIONES DE LA ORACION
+ Operación psicológica
+ Un esfuerzo de concentración para llegar a un vacío mental
+ Reducen la oración a actitudes y palabras rituales
+ Para muchos cristianos, orar es incompatible para los que tienen que hacer: no tienen tiempo
+ Otros buscan a Dios en oración, pero se desalientan pronto porque ignoran que la oración viene del Espíritu Santo y no solamente de ellos.
+ Hay que enfrentarse a la mentalidad de nuestro tiempo:
- Lo verdadero sería sólo aquello que se puede verificar por la razón y la ciencia
- Es valioso aquello que produce y da rendimiento, por eso la oración es in£til porque no es productiva.
- El sensualismo y el confort adoptados como criterios de verdad, de bien y de belleza.
- Por reacción contra el activismo, se da como posibilidad de huir de este mundo. La oración cristiana no puede escaparse de la historia, ni divorciarse de la vida.
En este combate hay que hacer frente a lo que es sentido como fracaso en la oración:
- Desaliento ante la sequedad
- tristeza de no entregarnos totalmente al Señor, porque tenemos "muchos bienes" (Mc. 10,22)
- Decepción por no ser escuchados seg£n nuestra propia voluntad
- Herida de nuestro orgullo que se endurece en nuestra indignidad de pecadores
- Alergia a la gratuidad de la oración
CONCLUSION:
¨Para qu orar?
Es necesario luchar con humildad, confianza y perseverancia, si se quiere vencer estos obst culos.
GRUPO VALORES
HUMANOS Y CRISTIANOS
PARROQUIA MARIA INMACULADA
MERIDA, YUC. MEXICO