INICIACION A LA ORACION EVANGELICA
La oración no es un <<monólogo>>. No consiste en <<decir algo>> a Dios, ni en repetir unas cuantas palabras con más o menos sentido. Dios también quiere que le escuchemos.
La oración es un <<diálogo>> entre Dios y el hombre. Es <<tratar de amistad con quien sabemos nos ama>> (Sta. Teresa). En ese diálogo es Dios quien toma la iniciativa: El me habla y yo le respondo, después de escucharle.
1. Me pongo en la presencia del Señor: Es decir, tomo una actitud de atención a lo que El quiera decirme. El sale a mi encuentro.
- He de hacerme consciente de mí mismo, estar con todos mis sentidos a la oración, vivir en el momento presente sin que me preocupe ni el pasado ni el futuro: soy todo yo el que está orando, mi mente, mi cuerpo, mi corazón.
- Presto atención a Dios: él está ante mí, él está en mí. Puedo repetir lentamente alguna de estas frases: Tú estás cerca... Tú estás aquí... Tú estás en mí...
Me pueden ayudar, sobre todo, algunas frases de la Sagrada Escritura:
- <<Señor, tú me sondeas y me conoces>> (Salmo 138).
- <<Donde dos o más estén reunidos en mi nombre, allí
estoy yo en medio de ellos>> (Mt 18,20).
- <<¿No sabéis que sois templo de Dios y que el
Espíritu de Dios habita en vosotros?>>(I Cor 3,16).
- <<El que come mi carne y bebe mi sangre permanece
en mí y yo en él>> (Jn 6,56).
- <<Quién me ama guardará mi palabra y mi Padre le
amará,
y vendremos a él y haremos morada en él>>(Jn 14,23)
2. Escucho su Palabra
- Leo con fe un párrafo del Evangelio, lentamente, prestando atención a cada frase. Me dejo penetrar por lo que leo. Contemplo al Señor en lo que hace, qué dice, qué sentimientos manifiesta, cuál es su actitud ante el Padre, ante las personas, ante los acontecimientos, ante las cosas. Me fijo en lo que le rodea.
3. Le respondo
- Me miro ahora a mí mismo con la conciencia de que el Señor está presente y me dirige a mí sus palabras.
Le expreso mis sentimientos de alabanza, de acción de gracias, de disponibilidad a su voluntad, le pido su ayuda...
No se trata de hablar mucho. Mejor me quedo en silencio contemplando la escena evangélica.
Le pido perdón por la separación entre mi propia actitud y la de Jesús.
Expreso mi confianza en que él me ayudará a cambiar mi vida y adoptar su estilo, sus actitudes... concretamente la actitud que se manifiesta en la Palabra evangélica que ahora estoy orando.
Me doy cuenta de que no estoy solo ante el Señor, ni en el tiempo ni en el espacio. Le hablo al Señor de los hombrs. Le doy gracias por aquellos que han sabido serle fieles, por María, los santos... Le pido que su Reino se extienda cada vez más.
Pido al Padre, en nombre de Jesús, que me envíe el Espíritu Santo, el único capaz de renovar mis criterios, mi corazón, y darme la fortaleza ante la dificultad, y la constancia en la dirección de mi vida a pesar de mis fallos.
Y antes de terminar le doy gracias porque ha sido el Espíritu de Jesús el que ha estado orando en mí y el que me mantiene unido al Señor y a todos los que creen en él, sin fronteras de espacio ni tiempo.
Oración sobre un encuentro: Jesús y la samaritana
- Lectura pausada del relato: Jn 4, 1-42.
- Para <<contemplar>> el relato: Me puede servir de
ayuda el texto que sigue: <<El paso de la búsqueda a
la escucha>> (Emilio L. Mazariegos, Hombres nuevos en
camino, pp. 38-39).
- Para ayudarme a expresar mi sentimientos: <<Sentado
en el brocal del pozo>> (Hombres nuevos en camino,
pp. 46-47).
El paso de la búsqueda a la escucha
Sicar. Es un pueblo y es mediodía. En el campo y junto a un pozo. Está agotado del camino. Y se ha sentado, sin más
Una mujer. Un cántaro vacío. Y un agotamiento diferente. Unavida vacía también y quemada. Un encuentro de sorpresa.
Una mujer que busca agua. Tiene sed. Una mujer que ha recorrido el <<camino de buscar>> montones de veces. Ha ido y venido con el juego de un pobre y frágil cántaro <<lleno y vacío>>.
Como fondo, el silencio. Silencio caliente y pegajoso del medio día. El ruido de la polea. El cántaro que se adentra en el pozo. Y una voz desconocida que rompe el silencio: <<Dame que beba>>.
Aquí está el Hombre aquel que siempre da. Y ahora pide a quien nada tiene.
Hay que romper frialdades. Ella está distante. El se acerca y le habla de conocer el don de Dios. Y de conocerle a El. Y de recibir agua viva. Lenguajes distintos. Encuentro sin programar.
Ni cubo. Con el pozo hondo. ¿De dónde el agua? Ella está empeñada en no prestar nada. En no dar. En seguir vacía. Y la pregunta: <<¿Vas a ser tú más que Jacob?>>.
Jesús ha creado interrogante. Jesús ha llamado. Jesús ha tomado la inicativa. Siempre la toma. Que El no se quedó sólo para descansar. Era el Pdre quien le había preparado <<esta comida>> de llamar, de despertar a su mesa a quien, llena de sed, se agostaba cada día.
Y le habla de no tener más sed. Y de <<un manantial dentro>>. De un manantial <<que salta hasta una vida sin término>>. Jesús da sin medida. Porque El da vida. Y crecimiento en ella.
Y la palabra sorpresa: <<Señor>>, le ha dicho. Luego, que le dé agua. Agua como la que ella siepre busca. Sólo que el cántaro se vuelve en un pozo, sin más.
Y ahora la verdad en el encuentro. Llamar al marido. Volver con él.
Y la verdad en la mujer. No tiene marido.
Y la alabanza de Jesús por su sinceridad. <<Bien has dicho>>.
El hecho inesperado: <<Señor, veo que eres profeta>>. Y la palabra de Jesús larga y profunda. La de adorar en espíritu y verdad. Y la mujer que <<ya no busca>>. La mujer que <<ahora escucha>>. Escucha desde un corazón vacío, sincero, abierto a la verdad. Tan sincero como su saber que el Mesías va a venir, dice.
Y Jesús: <<Soy yo, el que hablo contigo>>. Y como la música, cuando llega a su momento cumbre, termina (Jn 4, 1-42).
Ya no busca agua. Sino gente del pueblo. Les hace levantar de la mesa. La creen. A ella, la muejr de vida gastada en el placer. El Hombre aquel la ha hecho nueva. Y su llamada se ha convertidoen Noticia gozosa dicha a todos.
Se ha quedado con ellos en el pueblo. Ella desaparece. Y ahora creen en Jesús <<porque le han visto y saben que es el Salvador del mundo>>.
Sin programar. Con el pretexto de un poco de agua fesca para comer, Jesús ha llamado y ha tenido una respuesta. Una vida ha entrado en otra. Ella no ha tenido una actitud crítica, de análisis, de llegar con la razón. Ella ha escuchado, ha acogido, ha sabido ir más lejos de la palabra. Ha creído en El. En un Jesús agotado del camino. Ha creído en El y ha dejado que su llamada fuese abriendo nuevos cauces en su vida. Jesús ha hecho brotar, del fondo del corazón, el agua viva, la presencia oculta del <<ser en Dios>> que dormía en lo hondo del pozo. Jesús ha entrado en su vida y con su amor la ha cambiado. Así de sencillo. Porque El llama porque es bueno. Llama a quien quiere. Y en el momento que quiere. Esta vez, el mediodía. Y en las afueras del pueblo. Con un sol a rabiar y a piar monótono de unos pardales. El pueblo se ha salvado porque esta mujer, la Samaritana, le ha dicho <<sí>> fiándose de quien apenas conocía.Un<<sí>>que es inicio de camino.
Sentando en el brocal del pozo
Dame que beba, me has dicho, Señor.
A mí, que vengo a buscar agua para quitar la sed.
Y estoy junto a ti
con mi cántaro vacío. Es de barro, Señor.
Está hueco. Está amasado con sudor. Está abierto.
No conozco el don de Dios. Dime de él.
No sé quién eres,
tú que me pides de beber.
He venido a pedirte agua viva. La tuya,
que es viva.
Estoy cansado. Tengo sed de beber siempre agua de ésta.
Dame de la tuya. De la tuya,
y que se convierta dentro de mí
en un manantial que salta dando una vida sin término.
Dame de este agua. Señor, dame.
No quiero fatigarme sacando de otros pozos.
No quiero aguas estancadas. Quiero
tu agua viva. Viva y saltando sin parar.
Señor, ya sé que me mandas llamar
a ese mundo que me ata. Aquí lo tienes.
Ya sé que me conoces, que me sabes hasta dentro,
Ya sé que estoy aquí diciendo cosas y necesito escucharte.
Señor, veo que eres profeta. Yo quiero
amarte aquí en mi corazón. Crea en él
un espacio de libertad todo para ti.
Ha llegado la hora
de darte un sí que brota de la verdad de mi corazón.
Ha llegado la hora en que quiero
que seas mi Dios. Y ser para ti en espíritu y verdad.
Gracias, Señor, porque el Padre
me quiere así: en espíritu y verdad.
Yo sé que has venido. Eres Mesías para mí.
Yo sé que has venido. Eres el Ungido. Márcame. Séllame.
Yo sé que has venido, Señor, y me estás enseñando todo.
Eres mi todo en mi nada. Tu agua, en mi pobre barro.
Yo sé que eres Tú, Jesús, quien me está escuchando.
Hablas conmigo. Estás cercano. Mi ser te brota.
Surges de mi dentro.
Señor, no te extrañes de que hoy quiera hablar largo
contigo.
Yo soy el que me extraño.
No te traigo nada. Lo espero todo de ti.
Llena mi pobre cántaro. Llénalo.
Quiero dejar aqu mi barro, mi pobreza, mi pecado, mi nada.
Aquí en el brocal.
Quiero decirles a los míos,
a los que encuentro cada día en el camino,
que vengan y vean lo que yo he visto.
Quiero que para ellos seas también el Mesías.
Quiero llevar a cabo la obra que tu Padre tiene sobre mí.
Quiero levantar la vista y contemplar los campos:
ya están dorados para lasiega.
Quiero hacer la obra que tú quieras: sembrar y segar.
Mis manos y mis pies para tus campos.
Quiero entrar entu labor.
Jesús, creo en ti porque te he escuchado
y sé que realmente eres el Salvador del mundo.
Jesús, estás cansado. La Cruz - siempre es tuya, Señor -,
te ha agotado en el camino.
Estoy a gusto, sin más, junto a ti.
Yo te doy mi pobre barro.
Y tú me dices: <<Dame que beba>>. Es casi mediodía, Señor.
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HUMANOS Y CRISTIANOS
PARROQUIA MARIA INMACULADA
MERIDA, YUC. MEXICO