MI PARTE DE LA CRUZ

INTRODUCCION

Enlace con las pláticas anteriores.

Ya sabemos que tenemos un Dios en el que creemos, y que existen razones para esa fe que tenemos en Dios.

Además ayer jueves conocimos un poco de ese Dios en el que creemos, porque hablamos de Jesús, que es hombre verdadero pero que también es Dios Hijo. Y ese Dios se hizo hombre para hacernos cercano y posible el camino a seguir para volver al Padre.

En el tema anterior vimos que existen falsos caminos de salvación, caminos que no son lo que parecen y que no dan lo que prometen, y que desde luego, no nos llevan de vuelta al Padre, no nos salvan. Pero si existen falsos caminos, es que debe existir uno verdadero. Y ese único camino verdadero es el que Jesús nos mostró, y de ese hablaremos ahora.

El miércoles hablamos de conversión. Pero ese día no sabíamos todavía a qué nos teníamos que convertir. Ahora ya lo sabemos: tenemos que convertirnos en OTROS CRISTOS, tenemos que convertirnos a Jesús, tenemos que vivir como El nos mostró que hay que vivir.

Ya vimos que CONVERSION = TRANSFORMACION = CAMBIO.

En la naturaleza y en nuestra vida diaria, todo el tiempo se dan transformaciones y cambios.

Para convertir o transformar una mazorca de maíz en una tortilla es necesario:

- desgranar la mazorca.

- remojar los granos en agua con cal (nixtamal).

- moler los granos en un molino.

- hacer la masa.

- hacer las tortillas y cocerlas.

Para sacar un pan de una espiga de trigo, hay que moler la espiga.

Una oruga se transforma en mariposa.

En todas estas transformaciones hay algo característico de una conversión: no se pueden tener al mismo tiempo las dos cosas, no puedo tener al mismo tiempo la tortilla y la mazorca, ni el pan y la espiga, ni la oruga y la mariposa.

DINAMICA.

Se llama a dos personas, a cada una se le da una bola de plastilina, o a una plastilina y a otra una hoja de papel. En un tiempo específico tienen que hacer, uno un cuadrado, y el otro un triángulo.

En esto vemos como para tener el cuadrado tengo que desbaratar la bola, no puedo tener las dos cosas al mismo tiempo. La bola tuvo que dejar de ser bola para convertirse en cuadrado.

Lo mismo pasa con nuestra conversión. Si queremos convertirnos es necesario pasar por un proceso de transformación para dejar de ser lo que somos y empezar a ser lo que Jesús quiere que seamos. No podemos al mismo tiempo ser de Jesús y seguir haciendo las mismas cosas y teniendo las mismas actitudes que no van con lo que Jesús nos pide.

LA CRUZ.

Así como la mazorca de maíz tiene su proceso para convertirse en tortilla, y la bola de plastilina en cuadrado, así también nosotros. Hay un proceso para convertirnos. Ese proceso nos lo mostró Jesús y es la cruz. El mismo lo dijo: "Si alguno quiere seguirme, que se niegue a sí mismo, que tome su cruz de cada día y me siga." Lc. 9,23. La cruz es el medio para dejar de ser lo que somos y convertirnos en OTROS CRISTOS.

QUÉ ES LA CRUZ.

La cruz es un instrumento de muerte. La cruz era utilizada por muchas culturas antiguas, entre ellas los romanos para matar a los más malos, a los malhechores. Entre los romanos, la cruz era para matar a los esclavos que cometían delitos graves.

Jesús muere en la cruz, como si fuera un malhechor, un esclavo o un bandido, y con eso nos muestra el cómo. Si El mismo nos dijo "niégate a tí mismo, toma tu cruz y sígueme", las cosas tienen que ir en ese orden. No podemos saltarnos la cruz y solo seguirlo. Esto implica que no solo Jesús tiene una cruz, sino que cada uno de nosotros tiene su cruz.

Si yo una cruz que tengo que tomar o cargar, ¿para qué la quiero? La cruz no es un adorno como nos hemos acostumbrado a ver: ahora vemos cruces en los jardines, de mil estilos, colores y materiales, traemos cruces colgadas de oro, de plata, hay hasta aretes de cruz, y a veces hasta los no cristianos traen cruces colgadas. Pero la cruz no es un adorno, y aunque la disfracemos, la cruz sigue siendo lo que es, un instrumento de muerte.

Y si yo tengo un instrumento de muerte, quiere decir que es para morir, quiere decir que algo de mí tiene que morir en esa cruz.

¿QUÉ ES LO QUE TIENE QUE MORIR EN MI CRUZ?

Tengo que morir a todo aquello que me impida seguir a Jesús. Y ¿qué es lo que me impide seguirlo? El pecado, mis pecados.

¿Qué es lo que me está impidiendo parecerme a Jesús?

A lo mejor:

 

Nadie dijo que morir o dejar de ser o hacer lo que se ha hecho mucho tiempo fuera fácil. Y mucho menos si eso que hacemos está divertido y parece bueno y bonito, como muchas de nuestras malas diversiones, amistades, etc. Este proceso cuesta trabajo, morir no es fácil. Por eso es que es una cruz, implica sacrificio y no estamos acostumbrados al sacrificio. Pero es posible, y es el único camino a la verdadera felicidad, es el camino que Jesús nos mostró y el único que puede garantizarnos la vuelta a su Padre, la vida eterna. No querramos jugar con los dos lados: seguir teniendo y haciendo lo mismo, y al mismo tiempo seguir a Jesús. Tenemos que dejar primero todo lo que nos estorba para seguirlo, morir a nuestro pecado para luego seguirlo. Si las cosas que valen la pena fueran fáciles, cualquiera las haría.

 

 

 

CONCLUSION

 

Ahora ya sabemos qué tenemos que hacer para seguir a Jesús: tenemos que morir. ¿Cómo? Por medio de la cruz, tomando nuestra cruz. Y ¿a qué tenemos que morir? A nuestros pecados y todo aquello que me esté estorbando para parecerme a Jesús. Y si hacemos esto, podremos ser cada día más, un Cristo para los demás, esto quiere decir, que los que me vean, vean en mí a Jesús.

 

Ahora sólo falta que quieras. Y te aseguro que serás recompensado, porque Jesús mismo lo dijo: "El que quiera salvar su vida, la perderá. Pero el que la pierda por mí, la salvará." Jesús es el único camino de salvación, y El mismo te dice a tí hoy: "El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga". ¿Tú quieres seguir a Jesús? Pues toma tu cruz y síguelo.

 

 

DINAMICA.

 

 

PRIMERA PARTE.

 

 

Examen de conciencia individual, en base a los pecados capitales. Por equipos chicos.

 

 

SEGUNDA PARTE.

 

 

Reflexión dirigida. (20 minutos) Dirigentes.

 

Hace unos momentos cada uno de nosotros hizo un examen de conciencia; buscamos dentro de nuestro corazón para ver qué es lo que nos está estorbando para seguir a Jesús y parecernos más a El, qué aspectos de mi vida me impiden ser feliz y me lastiman a mí o las personas que me rodean. Y seguramente encontramos algo o tal vez muchas cosas, muchas actitudes que debemos cambiar si es que de verdad queremos convertirnos. Y de esas malas actitudes, que no son otra cosa sino nuestros pecados, seguramente hay una que merece especial atención y que es urgente cambiar.

 

Pero nosotros somos débiles, y seguramente muchas veces hemos intentado cambiar y no hemos podido. Pero si nosotros somos débiles, hay alguien que es nuestra fuerza y ese es Jesús. Y ¿dónde está Jesús ahora? El está en la cruz, muriendo precisamente por esos pecados nuestros, y eso ya lo sabíamos: que fuimos nosotros con nuestros pecados los que hicimos que Jesús muriera de esa forma, crucificado. Pero hoy no se trata de llorar por lo malos que hemos sido, o de prometer ser buenos para ver si así bajamos a Jesús de la cruz. Hoy no se trata de bajar a Jesús de la cruz, sino de subirnos nosotros a esa cruz. ¿Y por qué nos vamos a subir nosotros a la cruz? Porque hace un rato platicamos que la única manera de convertirnos en OTROS CRISTOS es tomando nuestra cruz, muriendo a lo que nos estorba para seguir a Jesús. Y eso es lo que vamos a hacer ahora. Encontrar cuál es nuestro lugar en la cruz. Jesús ya hizo su parte de nuestra salvación, El ya murió por nuestro pecado y nos mostró el camino. Pero la siguiente parte solo nos toca a nosotros y nadie la puede hacer por nosotros, es un proceso personal que empieza con una decisión personal. Y detrás de esa muerte, está la VIDA, la vida en Jesús, la vida eterna.

 

 

 

Cada uno pasa a pegar su papelito en la cruz de unicel. CANTOS. (10 minutos)

 

Ahora vamos a ver la cruz que tenemos enfrente. En esa cruz murió Jesús y morirás tú también. Encuentra cuál es tu lugar en esa cruz, y pasa a pegar tu papelito.

 

 

(5 minutos)

 

Ya estás con Jesús en la cruz, haciendo tu parte para ganarte la Vida eterna, muriendo tú también a tu pecado, para poder resucitar luego. Sé valiente, y no te vayas a bajar de la cruz, permanece ahí con Jesús.