CASTIDAD, PUDOR Y VIRGINIDAD
Objetivo: Que los jóvenes y adultos conozcan:
- La castidad, como virtud indispensable para
aprender a amar de verdad y formar la
personalidad.
- El pudor, como aliado y guardián de la castidad.
- La grandeza de la vocación a la virginidad, como
respuesta a un llamado de amor.
PROPUESTA DE ORGANIZACION
- Bienvenida - Oración.
- Presentación del tema que constará de dos partes:
1ª parte: Exposición del tema con hojas de
rotafolio.
2ª parte: Testimonios de castidad de las
siguientes personas:
- Un joven soltero.
- Una joven soltera.
- Una pareja de novios.
- Un matrimonio.
- Un sacerdote, una religiosa o un
seminarista.
- Al terminar todos los testimonios, se invita al
público a preguntar a las diferentes personas
que componen la mesa panel.
- Repartición de conclusiones o algún folleto
sobre Castidad.
- Oración final.
DESARROLLO DEL TEMA
C A S T I D A D
Es la virtud que orienta y domina el impulso sexual, sin negar el valor que éste en sí mismo tiene.
No es miedo al sexo o negación del deseo y placer, sino más bien una integración del vigor sexual y de la afectividad en una perspectiva de amor y de servicio.
Es una manera de manifestar el amor verdadero como consecuencia de la madurez humana.
Supone una libertad interior, donde la recta razón y la fuerza de la voluntad juegan un papel determinante, que capacita a la persona para transformar la potencia de la sexualidad humana en una fuerza creadora e integradora al servicio del amor.
Decimos que es integradora porque armoniza los diferentes niveles que componen la sexualidad humana:
- Biológico.
- Psicológico.
- Social.
- Espiritual.
Según la visión cristiana, castidad no significa rechazo o menosprecio, sino más bien energía espiritual que sabe defender el amor, de los peligros del egoísmo y de la agresividad, y sabe promoverlo a su realización plena.
La castidad evita tanto el exceso como el defecto en el deseo del placer venéreo (carnal) o sensación que acompaña a la actividad de los actos sexuales, principalmente en la unión del hombre y la mujer, sensación que se tiene sobre todo en los órganos sexuales y sus proximidades, con repercusión en todo el cuerpo.
Evitando el exceso, la castidad se opone a la lujuria, ejemplo:
a) la mastrubación, b) el adulterio, c) el hedonismo matrimonial.
Lo contrario a la castidad por defecto, es la insensibilidad o rechazo irracional a todo lo sexual; caen en este vicio los que sin motivo niegan el débito conyugal porque no quieren el acto o rechazan el placer dentro de éste; sucede en aquéllos que carecen de estima verdadera del valor positivo de la vida sexual.
Control y Represión Sexual
El control es indispensable en la castidad. Es el acto de la voluntad que contiene, encauza y domina el impulso sexual, sin negar su legitimidad, ni su bondad en sí mismo.
El control sexual es absolutamente necesario en muchas ocasiones para llegar a ser una persona humana y no un fauno. Esta necesidad parte del desorden afectivo-sexual de nuestra naturaleza. Este desorden es innegable. Sabemos de las bestialidades que comete el hombre esclavo del sexo. No hace falta indagar mucho sobre la naturaleza de ese desorden. Basta la terrible experiencia diaria de la humanidad. Por ello podemos afirmar que sin control sexual no hay hombre, ni posibilidad alguna de que un individuo llegue a poseer la personalidad. La incontinencia sexual es la barbarie humana.
La solución, pues, es el control. Contra lo que creen muchos adolescentes y adultos ignorantes de la Psicología y confundidos por charlatanes baratos, el control no hace daño psíquico alguno. Al revés: fortalece la voluntad y forma la personalidad.
No hay que confundir el control con la represión.
La represión es un intendo de destruir o desarraigar el sexo, porque maniqueamente se le cree malo. Este intento es absurdo, porque el sexo es indestructible, es una expresión de la vida. Su raíz llega al fondo endotímico del ser vivo. También es inútil intentar apartarlo de la conciencia, porque el impulso que crea está destinado a hacerse consciente mediante una imagen del sexo contrario. Es inútil pues, el intento de apartarla de la conciencia y sumergirla en el inconsciente, porque surgirá de nuevo en un ciclo interminable. Lo prudente es no asustarse de ella y apartarla sin miedo.
La represión del sexo da origen a la neurosis sexual. Es una de las infinitas maneras de destruir al hombre, apartándole del dominio sobre sí mismo. Porque, debido a una ley desconcertante de nuestra psicología, la represión del sexo es el camino más recto para caer en manos del sexo. En vez de dominarlo y extirparlo, caemos en sus fauces, en virtud de otra ley que dice: "el deseo sigue indefectiblemente a la prohibición". Cosa que no ocurre con el control, porque controlar una cosa no es negarla: controlar un caballo no es matarlo, sino adquirir el domino real sobre él para usarlo en el momento que se precise! Un caballo domado es un caballo útil; es una fuerza que está a nuestra disposición. El sexo reprimido se convierte en una fuerza autónoma en el incosciente y por eso incontrolable. Es como una pieza loca en una máquina; el operador pierde su control.
La solución es el manejo de la imagen-pulsión sexual. Esa pulsión trata de imponerse a la mente. En esa situación se pueden hacer tres cosas;
- Consentirla.
- Reprimirla.
- Apartarla...suprimirla de la mente, pero sin temor ni susto.
No se puede consentir, porque entonces nos esclaviza; no se debe reprimir, porque de nuevo nos esclaviza desde el inconsciente... No queda sino apartar la imagen de la mente en cuanto se pueda, pero sin miedo, ya que como hemos dicho, la imagen sexual no es mala en sí, puesto que es obra de Dios. Por eso no debemos intentar destruir o desarraigar la imagen que irrumpe en la mente desde los fondos inaccesibles de nuestro ser; pero al mismo tiempo se hace lo posible por alejarla sin turbación, sustituyendo dicha imagen o cambiando de actividad. Esa actitud permite una comunicación dinámica entre el consciente y el inconsciente. La salida del material instintivo, no está reprimida ni obstaculizada. La imagen del sexo contrario no alimenta el sentimiento de culpa, sino que se maneja con apertura, ya que es imposible impedir que se derrame en la fantasía. Hay un trato con ella que lejos de esclavizar, libera.
La represión no sólo ocasiona estragos en el subconsciente, sino que impide el desarrollo del amor hacia el prójimo y de su comprensión caritativa, que es lo que nos hace pacíficos y tolerantes. Hay en consecuencia una íntima relación entre represión y agresividad. Como dice Pascal: "el hombre no es en sí ni ángel ni bestia, pero por desgracia quien ansía convertirse en ángel se hace bestia. Aceptar y entender la sexualidad como parte importante de nuestra humanidad, es indispensable para el buen desarrollo de nuestro ser integral.
Está pues, claro que la represión es neurógena y que el control es fuente de salud psíquica. Es el camino para llegar a la personalidad.
La castidad no es la ignorancia, más aún, ésta puede ser un peligro. En la educación de la castidad es preciso poner de relieve, los valores que se encierran en el matrimonio y en la virginidad.
CASTIDAD Y PUREZA
No son pocos los que creen que sólo el que es célibe es casto. No es verdad. También los casados son llamados a ser castos. La castidad quiere decir pureza y no hay nada impuro en un matrimonio donde impera el amor y el respeto. La castidad es una virtud que se exige a todos los cristianos solteros y casados. Los solteros a la castidad celibataria y los casados a la castidad conyugal y a la fidelidad.
Se pierde la castidad por el modo de hacer sexo o de considerarlo, o sea que la castidad es una actitud de vida ante el sexo; una actitud sana y benigna. En ambos caminos (matrimonio o soltería) es necesaria una vigilancia inteligente sobre las tendencias e impulsos. Por ejem. cuando se usa a las personas como cosas.
Hablar de pureza es hablar de rectitud de corazón o intención, y la pureza no sólo mira a lo sexual, sino a todo el actuar del hombre.
SEXO Y PECADO
Es muy importante saber diferenciar entre tentación y pecado. Las tentaciones las tenemos todos a todas horas. Se trata de la pulsión que empuja al macho hacia la hembra y viceversa, la cual radica en las profundidades del fondo endotímico, muy lejos del alcance de la voluntad. Además es señal de normalidad psico-somántica y de salud corporal. Si al advertirla la conciencia, la voluntad la rechaza sin espantarse, ni asustarse, no existe en ello pecado alguno.
Tampoco es pecado la sensación placentera que procede de las regiones erógenas, esto es, de los órganos que intervienen en la generación de la vida. Esa sensación puede ser totalmente automática o por efecto de cualquier roce necesario para la higiene de los órganos. También se originan más allá del alcance de la voluntad. Si se procede como hemos dicho sobre la tentación, no es tampoco pecado alguno. El placer por sí sólo no lo es.
Si ocurre una excitación interior "violenta" en momentos en que el proceso biológico sexual está en el nivel más alto de su vivencia por acción de las hormonas sexuales, la voluntad se halla en su máximo peligro; le será dificil el control del organismo, el cual puede llegar al fenómeno somato-psíquico denominado orgasmo, en que la sensación del placer es máxima; en ese caso, la libertad de la voluntad queda anegada en la violencia de la pulsión. La voluntad no puede ser responsable de ese hecho, que se originó sin actuación suya, y llevó el proceso somato-psíquico en su término sin su participación. La voluntad no interviene en ese acto, aunque el sujeto crea que él quiere llegar al término natural de la excitación: el orgasmo. Lo quiere violentamente la carne, esto es, el proceso biológico en marcha. Pero la voluntad no ha hecho nada para que ese proceso empiece y continúe. Es preciso comprobar esto para poder afirmar que el proceso no fue voluntario: el sujeto no leyó nada erótico, no habló nada, no pensó nada volulntariamente. El proceso mismo nacido de los fondos endotímicos y sostenido por las hormonas, se impuso por sí mismo lejos de la voluntad. Este es un fenómeno biológico totalmente natural, donde no hay pecado. Simplemente nos recuerda, que nuestra naturaleza no es angélica, sino sexuada. Esto no disminuye en nada ni la grandeza humana, ni la bondad intrínseca del sexo.
PUDOR
Está en íntima relación con la castidad y deja de ser puro sentimiento y se convierte en virtud, cuando hace percibir a la persona de todo aquello que se opone a la castidad, sea en pensamientos o actos.
El pudor es como un radar para detectar y protegerse de los peligros y ataques a la castidad.
Puede considerase como la conciencia vigilante, serena, equilibrada, en defensa de la dignidad e intimidad del hombre y del amor auténtico.
Supone una actitud de respeto hacia el cuerpo humano nuestro y de los demás, ya que éste es expresión de la persona, y medio para las relaciones interpersonales.
El pudor tiene dos funciones:
a) Intenta ordenar nuestra actitud hacia la castidad.
b) Trata de evitar que se cosifique el cuerpo.
El pudor protege a la castidad.
Es un medio necesario y eficaz para dominar los instintos, hace crecer el amor verdadero e integra la vida efectiva y sexual, en el marco armónico del ser.
El pudor no es una vergüenza del cuerpo, ni de las manifestaciones carnales del amor; es una defensa de sí contra la invitación erótica, que no se revela aún como lenguaje de amor y compromiso.
El pudor, nacido del amor, se afianza en su crecimiento y se hace más sutil y libre, en la medida en que se tenga un corazón puro, que no se avergüenza de amar, sino que se avergüenza al pensar que su amor no es perfecto.
EL PUDOR Y LA FUNCION DEL CUERPO:
El cuerpo es el modo específico de existir y de obrar del espíritu humano. El encuentro con el mundo exterior y con los otros, se realiza a través de los gestos y las palabras; y si estoy en el mundo y con los otros, es principalmente por mi situación corporal y por mi sexo, siendo la tarea del pudor, defendernos ante lo que falte al amor.
Según ésto, impúdico es toda forma de comportarse, que al acentuar el sexo, disminuye el valor de la persona y aumenta el peligro de cosificasrla.
Tipos de pudor:
- Pudor psicológico: Protege el centro íntimo del hombre.
- Pudor sexual: Mantiene respeto y reverencia hacia el cuerpo.
El equilibrio sexual conduce a:
- La aplicación de las energías sexuales a la realización de la obra
creadora al servicio del amor: (matrimonio)
- La abstención completa de lo puramente genital con la constante
polarización de todas las energías humanas hacia el amor de
caridad: (virginidad).
VIRGINIDAD
Es triste comprobar que un gran porcentaje del pueblo cristiano no comprenda los motivos que han inducido a tantos hombres y mujeres a vivir una vida sin el ejercicio normal del sexo y cuya vida tiene como objetivo final servir a Dios y a su pueblo. Y servirle en los fines más altos de su vida: los espirituales y sobrenaturales. Esta ignorancia es grave para toda la Iglesia, porque se traduce en escasez de vocaciones a ese género de vida y en pobreza de la misma vida cristiana.
¿La virginidad es imposible?
Ciertamente es imposible la virginidad en que piensa la gente. Cree que es sencillamente no ejercer el sexo, reprimirlo y, como decía S. Pablo "quemarse" neciamente en la apetencia enfermiza de la sexualidad normal! Esto es lo que piensan consciente o inconscientemente. Hasta que se dan de narices con los hechos que no se saben explicar.
Los que desconocen a Cristo y el contenido de su Palabra, no pueden entender este modo de vida que por motivos sobrenaturales se elige libremente. Lo sobrenatural rebasa lo natural, como lo es el ejercicio normal de las relaciones genitales en el matrimonio.
Quien escoge la virginidad como modo de vida por vocación, no significa que rechace la genitalidad, sino que renuncia a ella libremente, para responder al llamado hacia una vida entregada al amor de Dios y al amor al prójimo.
No es lo mismo rechazar que renunciar.
Se rechaza algo que es malo. Se renuncia a algo bueno por algo que se considera mejor. Es como renunciar a un buen trabajo, para aceptar otro mejor.
La auténtica virginidad no es la física, sino la que significa entrega íntegra total, en cuerpo, mente, corazón y espíritu al que es Amor y Vida, pero en favor de los demás hombres.
Jesús de Nazareth vivió virginalmente. Esto debió chocar violentamente con la praxis judía. Todos los demás Maestros eran casados; Jesús no. Y debieron lanzarlos contra El, tal vez como un insulto en su manía de encontrar algo de qué acusarlo ante la gente. Pero S. Mateo en su Evangelio nos refiere las palabras de Jesús sobre la virginidad dentro del marco de una discusión sobre el matrimonio, lo cual es altamente significativo.
"Y yo digo que quien repudia a su mujer (salvo en el caso de adulterio) y se casa con otra, comete adulterio". Dijéronle los discípulos: "Si tal es la condición del hombre con la mujer, no conviene casarse". Y les contestó: "No todos entienden ésto, sino aquellos a quienes se les ha sido dado. Porque hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos que fueron hechos por los hombres y hay eunucos que se han hecho tales a sí mismos por el Reino de los Cielos. El que pueda entender que entienda".
Jesús compara en este pasaje la fidelidad en el matrimonio con la virginidad. Para la fidelidad y para la virginidad sirve por igual la afirmación de que "no todos lo entienden". La comprensión de la fidelidad y de la virginidad debe ser dada. Son dos cosas altas de la vida espiritual humana, o sencillamente de la vida humana. La mayoria de los hombres vive inmersa en la vida vegetativa o tal vez en la psíquica; algunos llegan a la vida espiritual; son muy pocos lo que han recibido el don de la virginidad. Esta vida es un don de Dios, una vocación, una llamada personal explícita. Ese llamado va acompañado de la posibilidad de vivirla. No siempre con facilidad, pero siempre con alegría. Por eso podría aplicarse a la vida en virginidad el dicho de que "un santo triste es un triste santo": un religioso (a) triste es un triste religioso (a), si su tristeza proviene de verse excluído del banquete de la vida. Nadie le ha excluído, porque la participación en la vida sexual es un derecho humano y los derechos humanos nadie los puede quitar; pero se puede renunciar por algo mejor, por Alguien.
Ese Alguien no puede ser otro que Jesús y ese algo es participar con El en los trabajos por el Reino de Dios! Cuando se ama a Jesús y se sienten los intereses supremos de ese Reino, todo es fácil, hasta lo impensable desde una perspectiva humana, como la virginidad.
La alegría de la virginidad está visible: son muchos los miles de hombres y mujeres vírgenes que viven alegres, felices, emprendedores, entusiastas y sacrificados.
Es cierto que hay quienes no viven la virginidad con alegría, sino aburridos, desilusionados, estériles. Estos, o equivocaron su vocación o la mataron a fuerza de infidelidades. Lo mismo que ocurre en el matrimonio. No lo viven alegres los que quebrantan la fidelidad o sólo buscan el placer sexual. La virginidad y el matrimonio sólo se pueden vivir felices en el amor.
¿En qué consiste la virginidad?
Como el hombre viene de la bestia, tiene una tentación constante a hacer consistir la esencia de las cosas en sus componentes materiales. La felicidad la hace consistir en el sexo o en el dinero, o en el carro o en la posición social. Todo el mundo experimenta luego que eso no es así, pero todos lo siguen pensando.
Lo mismo pasa con la virginidad. Se la pone en algo material: La virginidad de la mujer, en la integridad de su cuerpo (el himen); y en el hombre, en que no haya realizado el acto sexual con una mujer. Y eso no es así. Una mujer violada involuntariamente sigue tan virgen como antes. Un hombre a quien se ha inyectado una fuerte dosis de hormona sexual masculina, realizará el acto sexual materialmente, pero seguirá siendo virgen. Luego, la virginidad tiene que ver más con la voluntad y la intención que con los órganos sexuales. Más concretamente, tiene que ver con una respuesta personal, de todo su ser, a Jesús, que lo invita a seguirle y a imitarle en su vida virginal y apostólica. A la vida virginal no la destruyen las realidades sexuales de nuestra naturaleza, de las que hemos dicho antes que son a veces imposibles de evitar. La vivifica el vivir de Jesús y para Jesús. Afirmar esto equivale a decir que consiste en vivir de Jesús para la humanidad. Es lo que dice el teólogo protestante Karl Barth de la vida de Jesús: "Jesucristo, de cuya humanidad no podía existir la menor duda, no ha tenido otra amada, novia, esposa u hogar fuera de su comunidad".
Jesús rechaza el amor a su persona que no vaya unido al amor del prójimo.
Y esa sóla entrega a Jesús y al pueblo justifica la virginidad, que sin eso sería pura y negativa esterilidad humana. Virgen y egoísta es una contradicción en las palabras, esto es, algo esencialmente contradictorio.
No existe un sólo santo de los que han sido vírgenes - empezando por el Evangelista S. Juan - cuya vida no proclame muy alto esta verdad.
¿La vida de virginidad produce neurosis?
La virginidad, vivida por las motivaciones legítimas de amor, no causa al hombre anormalidad alguna psíquica. Y esto en virtud de una ley psicológica que podemos expresar así:
"El control de las tendencias somato-psíquicas, realizado para
seguir las tendencias espirituales y trascendentales, no produce
neurosis; es sano y creador.
Al revés: la represión, el olvido, el desconocimiento o el
desprecio de las tendencias espirituales y trascendentales, para
seguir las tendencias somato-psíquicas, produce neurosis, es
patógena y destructora.
Dicho de otra manera: la infra-estructura debe estar al servicio
de la supra estructura, y no al revés".
ZONAS REALIDADES HUMANAS REALIDADES HUMANAS
Sobrenatural CRISTO DIOS CRISTO DIOS
Espiritual El amor, la verdad El amor, la verdad
Psíquica El afecto, el cariño El afecto, el cariño
Somática El sexo-fisiológico El sexo fisiológico
Motivación de la Vir- Motivacion de la
ginidad: Elevar todas lujuria: Degradar todas
esas realidades hasta esas realidades,
Dios por Cristo. poniéndolas al servicio
El objetivo libera, del sexo absolutizado.
sana. Este objetivo enferma,
esclaviza.
Dice el psicólogo vienés, Wilfred Daim, que para evitar toda neurosis, es preciso colocarse en la vida en una relación objetivamente recta con el Infinito Objetivo, que es Dios. Si se hace asi, inmediatamente se consigue el valor objetivo de todas las realidades del Cosmos: cosas, dinero, sexo, placer, poder... (el valor que les dió Dios) y entonces se establece con ellas las relacioens exactas, objetivas, saludables. Habrá paz entre el hombre y el cosmos. Eso produce en el hombre salud psíquica, porque no habrá conflictos:
- El dinero es un instrumento de trabajo.
- El placer un lubricante de la vida.
- El sexo un medio de creación y de comunicación.
- El poder un servicio.
Pero si uno no consigue relaciones objetivas con Dios, todas las cosas quedan descentradas y adquieren un valor que no tienen; se las absolutiza y se les pide función que no tienen: las cosas, el dinero, el sexo, el poder se convierten en "diosecillos" ciegos y mudos, como los ídolos antiguos que denuncia la Biblia; se les pide la felicidad que no tienen ni pueden dar. Se les sacrifica honras, vidas, haciendas, la Patria, la fe, la religión, la justicia, la verdad, el pudor, la vergüenza... Y entonces vienen los conflictos que destrozan al hombre. Ha quedado convertido en una piltrafa de hombre, en un animal.
Sacrificar el aspecto físico-psicológico del sexo al aspecto espiritual y sobrenatural, es caminar en la verdadera dirección de la vida, ya que históricamente el animal precedió al hombre. La vida, pues, camina hacia el espíritu desde la materia. Siguiendo esa dirección, no puede generarse neurosis alguna, sino al contrario; se experimenta una plenitud que nunca podrá otorgar la materia sola: La plenitud del espíritu = amor = imagen de Dios, que es también el hombre. La vida de millares de hombres y mujeres vírgenes, que demuestran ser personas tan felices y creativas, demuestra que no estamos hablando de ilusiones, sino de realidades tangibles.
Si todo el hombre camina hacia el espíritu, el sexo usado en esa misma dirección será fuente de vida, de satisfacción, de alegría y de crecimiento espiritual. Ocurrirá al revés, si el hombre camina hacia lo material.
Terminemos con una afirmación que resume todo lo dicho: los hombres y las mujeres vírgenes no renucian al sexo, sino al ejercicio genital del sexo. El sexo en sus aspectos psíquicos, espirituales y sobrenaturales, sigue inspirando sus actos todos. Mucho más que en los esclavos del sexo genital, ya que quedan libres de la esclavitud a que éste conlleva.
EL MATRIMONIO CRISTIANO CASTO ES FUENTE DE HOMBRES Y MUJERES VIRGENES
La Iglesia es una. Sus mienbros son hermanos que no presumen de sí mismos. El que ha recibido el don de la virginidad jamás se cree superior al que ha recibido el don de la vida matrimonial. Todos juntos tratan de realizar el pensamiento de Jesús de Nazareth: el Reino de Dios. Su aspiración suprema es la de Jesús:
"VENGA A NOSOTROS TU REINO".
CASTIDAD, PUDOR Y VIRGINIDAD
CONCLUSIONES
CASTIDAD
Es la virtud que orienta y domina el impulso sexual, sin negar el valor que éste en sí mismo tiene.
Se requiere para manifestar el amor verdadero y para formar la personalidad, en cualquier estado de vida.
Supone: Libertad interior, recta razón y formación de la
voluntad.
Sin castidad no hay hombre.
Evita el exceso como el defecto en el deseo del placer venéreo.
La castidad requiere control, el cual es necesario para ordenar nuestros impulsos en todo sentido y para armonizar los niveles de nuestra sexualidad: instintos, sentimientos, razón y voluntad y espíritu.
Ejemplo: Un caballo doma es útil, es una fuerza a nuestra disposión para usarla en el momento preciso. Es adquirir el domino real sobre él; en cambio un caballo salvaje es peligroso.
Control no es represión.
Represión en un intento de destruir o desarraigar el sexo, porque se le cree malo.- Produce neurosis sexual y es destructivo.
La castidad es una actitud de vida ante el sexo. Es rectitud de corazón e intención.
PUDOR
Es la conciencia vigilante, serena, equilibrada, que defiende la dignidad e intimidad del ser humano y al amor auténtico. Es como un radar.
No es vegüenza, sino trata de evitar que se cosifique el cuerpo.
Protege a la castidad.
Impúdico es el comportamiento que al acentuar el sexo, disminuye el valor de la persona.
VIRGINIDAD
No es algo natural, sino sobrenatural.
No es rechazo del sexo, sino renuncia del ejercicio genital, para responder libremente a un llamado o vocación.
Se rechaza algo malo, se renuncia a algo bueno, por algo que se considera mejor.
La auténtica virginidad no es la física.
La virginidad tiene que ver más con la intención y la voluntad que con los órganos sexuales.
Jesús compara la virginidad con la fidelidad en el matrimonio: dos cosas altas de la vida. No todos pueden entenderlo.
La virginidad y el matrimonio sólo se pueden vivir felices en el amor.
Es lucha pero es alegría.
Sin la entrega y el amor a Jesús y al los hombres, la virginidad sería estéril. Virgen y egoísta es contradicción.
Una ley de la psicología expresa:
"El control de las tendencias somato-psíquicas, realizado para seguir las tendencias espirituales y trascendentales, no produce neurosis; es sano y creador.
Al revés: la represión, el olvido, el desconocimiento o el desprecio de las tendencias espirituales y trascendentales, para seguir las tendencias somato-psíquicas, produce neurosis, es patógena y destructora.
Dicho de otra manera: la infra-estructura debe estar al servicio de la supra-estructura, y no al revés.
Zona sobrenatural Ordenación de la vida de
Supra estructura
Zona espiritual inferior a superior.
Zona psíquica Ordenación, sana, recta,
Infra estructura
Zona somática creativa.
Zona sobrenatural Ordenación de la vida
Supra estructura
Zona espiritual superior e inferior.
Zona psíquica Ordenació neurógena,
Infra estructura
Zona somática destructiva.
El hombre camina hacia el espíritu desde la materia.
Cuando el sexo es usado en esta misma dirección, será fuente de vida, de satisfacción profunda, de alegría y de crecimiento espiritual.
GRUPO VALORES
HUMANOS Y CRISTIANOS
PARROQUIA MARIA INMACULADA
MERIDA, YUC. MEXICO