LA BIBLIA

Cómo se escribió la Biblia

En la condescencia de su bondad, Dios, para revelarse a los hombres, les habla en palabras humanas: "La Palabra de Dios, expresada en lenguas humanas, se hace semejante al lenguaje humano, como la Palabra del eterno Padre, asumiendo nuestra débil condición humana, se hizo semejante a los hombres" (DV 13).

 

Dios es el autor de la Sagrada Escritura. "Las verdades reveladas por Dios, que están contenidas y se manifiestan en la Sagrada Escritura, se consignaron por inspiración del Espíritu Santo." Él ha inspirado a los autores humanos de los libros sagrados.

 

La Tradición apostólica hizo discernir a la Iglesia qué escritos constituyen la lista de los Libros Santos. Esta lista integral es llamada "Canon de las Escrituras". Canon viene de la palabra griega "kanon" que significa "medida, regla".

 

El Canon comprende para el Antiguo Testamento 46 escritos, y 27 para el Nuevo. Estos son: Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio, Josué, Jueces, Rut, los dos libros de Samuel, los dos libros de los Reyes, los dos libros de las Crónicas, Esdras y Nehemías, Tobías, Judit, Ester, los dos libros de los Macabeos, Job, los Salmos, los Proverbios, el Eclesiastés, el Cantar de los Cantares, la Sabiduría, el Eclesiástico, Isaías, Jeremías, las Lamentaciones, Baruc, Ezequiel, Daniel, Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahúm, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías, Malaquías, para el Antiguo Testamento.

 

Para el Nuevo Testamento, los Evangelios de Mateo, de Marcos, de Lucas y de Juan, los Hechos de los Apóstoles, las Epístolas de Pablo a los Romanos, la primera y segunda a los Corintios, a los Gálatas, a los Efesios, a los Filipenses, a los Colosenses, la primera y segunda a los Testalonicenses, la primera y segunda a Timoeo, a Tito, a Filemón, la Epístola a los Hebreos, la Epístola de Santiago, la primera y segunda de Pedro, las tres Epístolas de Juan, la Epístola de Judas y el Apocalipsis.

 

 

 

ANTIGUO TESTAMENTO.

 

Había dos cánones entre los judíos de los Libros Santos: el Canon Breve (palestinense) y el Canon Largo (alejandrino).

 

El Antiguo Testamento en hebreo ( Canon Breve) está formado por 39 libros y se divide en tres partes: " La Ley", "Los Profetas" y "Los Escritos". A estos 39 libros se les conoce como "proto-canónicos".

 

El Antiguo Testamento en griego (Canon Largo) está formado por 46 libros. La versión griega de la Biblia, conocida como de los Setenta, cuenta con 7 libros más: Tobías, Judid, Baruc, Eclesiástico, I y II de Macabeos y Sabiduría. Además, algunas secciones griegas de Ester y Daniel. A estos libros se les llama "deutero-canónicos".

 

Los judíos en Alejandría tenían un concepto más amplio de la inspiración bíblica. Estaban convencidos de que Dios no dejaba de comunicarse con su pueblo aún fuera de la Tierra Santa, y de que lo hacía iluminando a sus hijos en las nuevas circunstancias en que se encontraban.

 

Jesús debió utilizar el Canon Breve, de 39 libros, pero los Apóstoles, al llevar el Evangelio al Imperio Grecorromano, utilizaron el Canon Alejandrino. Así, la Iglesia primitiva recibió este canon que consta de 46 libros.

 

En el siglo III comenzaron las dudas sobre la inclusión de los deutero-canónicos. La causa fueron las discusiones con los judíos, en las cuales los cristianos solo utilizaban los libros proto-canónicos. Algunos Padres de la Iglesia hacen notar estas dudas en sus escritos (por ejemplo Atanasio (373), Cirilo de Jerusalén (386), Gregorio Nacianceno (389)), mientras otros mantuvieron como inspirados también los deuterocanónicos (por ejemplo Basilio ( 379), Agustín (430), León Magno (461)).

 

A partir del año 393 diferentes concilios, primero regionales y luego ecuménicos, fueron precisando la lista de los Libros "canónicos" para la Iglesia. Estos fueron:

 

 

Concilio de Hipona (393)

Concilio de Cartago (397 y 419)

Concilio Florentino (1441)

Concilio de Trento (1546)

 

En este último, solemnemente reunido el 8 de abril de 1546, se definió dogmáticamente el canon de los Libros Sagrados.

 

Los protestantes sólo admiten como libros sagrados los 39 libros del canon hebreo. El primero que negó la canonicidad de los siete deuterocanónicos fue Carlostadio (1520), seguido de Lutero (1534) y luego Calvino (1540).

 

 

 

NUEVO TESTAMENTO

 

El Nuevo Testamento está formado por 27 libros, y se divide en cuatro partes: "Evangelios", "Hechos de los Apóstoles", "Epístolas" y "Apocalipsis".

 

De los 27 libros que componen el Nuevo Testamento, hay también 7 cuya inspiración se puso algún tiempo en duda. Estos son: Hebreos, Santiago, segunda de Pedro, segunda y tercera de Juan, Judas y Apocalipsis. En general, la duda de inspiración se fundaba sobre duda de autenticidad.

 

En los orígenes de la Iglesia, la regla de fe se encontraba en la enseñanza oral de los Apóstoles y de los primeros evangelizadores.

 

Pasado el tiempo, se sintió la urgencia de consignar por escrito las enseñanzas de Jesús y los rasgos sobresalientes de su vida. Este fue el origen de los Evangelios.

 

Por otra parte, los Apóstoles alimentaban espiritualmente a sus fieles mediante cartas, según los problemas que iban surgiendo. Este fue el origen de las Epístolas.

 

Además circulaban entre los cristianos del siglo primero dos obras más de personajes importantes: "Los Hechos de los Apóstoles" escrita por Lucas, y el "Apocalipsis", salido de la escuela de San Juan.

 

A fines del siglo I y principios del II, el número de libros de la colección variaba de una Iglesia a otra.

 

A mediados del siglo II, las corrientes heréticas de Marción (que afirmaba que únicamente el Evangelio de Lucas y las 10 Epístolas de Pablo tenían origen divino), y de Montano (que pretendía introducir como libros santos sus propios escritos), urgieron la determinación del Canon del Nuevo Testamento.

 

Hacia fines del siglo II, la colección del Nuevo Testamento era casi la misma en las Iglesias de Oriente y Occidente.

 

En los tiempos de Agustín, los Concilios de Hipona (393) y de Cartago (397 y 419) reconocieron el Canon de 27 libros, así como el Concilio de Trullo (Constantinopla, 692) y el Concilio Florentino (1441).

 

Al llegar el protestantismo, éste quiso renovar antiguas dudas y excluyeron algunos libros. Lutero rechazaba hebreos, Santiago, Judas y Apocalipsis. Carlostadio y Calvino aceptaron los 27. Los protestantes liberales no suelen hablar de "libros inspirados", sino de "literatura cristiana primitiva".

 

En el Concilio de Trento (1546), se presentó oficial y dogmáticamente la lista íntegra del Nuevo Testamento.

 

El criterio objetivo y último para la aceptación del Canon del Nuevo Testamento será siempre la revelación hecha por el Espíritu Santo y transmitida fielmente por ella.

 

En cuanto a criterios secundarios que se tuvieron en cuenta, fueron los siguientes:

 

1.- Su origen apostólico (o de la generación apostólica).

 

2.- Su ortodoxia en la doctrina.

 

3.- Su uso litúrgico antiguo y generalizado.

 

 

 

 

Última actualización October 13, 1997

 

La Interpretación de la Biblia

 

OBJETIVO DOCTRINAL

 

Aprender que la Biblia no tiene errores, que estos vienen de la interpretación o traducción equívoca.

 

 

OBJETIVO MORAL

 

Dios es la verdad, por lo tanto no puede engañarse ni engañarnos. Es así su palabra inspirada, que trata de llevar a los hombres hacia su salvación, no puede tener ningún error.

 

 

 EXPOSICIÓN

 

La existencia del error iría en contra del fin de la inspiración, que es conducir a la humanidad a Dios, al que no se llega por otro camino que el de la verdad, a esto se le llama inerrancia bíblica.

 

Todo aquello que el escritor sagrado afirma, enuncia o insinúa, debe ser considerado como afirmado, enunciado o insinuado por Dios, que no puede engañarnos.

 

Pero la verdad de Dios escrita por los hombres, se expresa en forma de verdades humanas, que son expuestas y aceptadas por el magisterio de la Iglesia. Este mismo magisterio es el único que tiene autoridad para dar la explicación o interpretación, ya que le hombre solo puede caer en toda clase de errores.

 

 Por consiguiente no nos debemos fijar sólo en las palabras en sí, sino en el sentido que el autor les ha querido dar. Pues si se toma siempre el significado de las palabras tal y como hoy nos suenan, tendría muchos errores, tomarla así, al pie de la letra, sería ignorar los principios más elementales de los géneros literarios que se dan en todas las literaturas.

 

Es preciso ante un aparente error bíblico:

 

1.Saber si el texto original ha sido traducido fielmente. 2.Determinar el sentido exacto de las palabras.

 

Por ejemplo: Hay un pasaje del Evangelio en donde se habla de "HERMANOS" de Jesucristo, aquí la traducción correcta es "PARIENTES", pues la palabra en arameo para hermanos, parientes o del mismo pueblo se usa la misma palabra.

 

En otro pasaje se habla de la "CASA" de David, en vez de decir "ESTIRPE".

 

Es por esto la importancia de no interpretar la Biblia a nuestro propio criterio, nos alejaríamos muy rápido del verdadero y estricto sentido del mensaje de Cristo.

 

Tampoco pueden tomarse al pie de la letra los antropomorfismos (consiste en atribuir a Dios cualidades humanas, ejemplo: sentidos y partes del cuerpo humano, faz, boca, ojos o pasiones y sentimientos como: dolor, cólera, alegría, etc.)

 

Tampoco pueden tomarse al pie de la letra las metáforas (que son comparaciones), ejemplo: "la lámpara del cuerpo es el ojo..." (Mt 6,21). Ni las hipérboles o exageraciones como comparar a la descendencia de Abraham con las arenas del mar. Todas estas son figuras de lenguaje muy usadas sobre todo en la literatura oriental.

 

En la Sagrada Escritura, como tiene un carácter divino y uno humano, se dan dos sentidos, uno literal y otro espiritual.

 

El sentido literario es el que intentó y expresó el autor inspirado y se desprende directamente del texto. ejemplo: "Yo llamé a mi hijo de Egipto". Se refiere al regreso de los hebreos a Egipto.

 

El sentido espiritual puede ser típico o pleno. el sentido típico se encuentra en hechos y personas del A.T. que anuncian o prefiguran hechos o personas del N.T., ejemplo: "La estancia de Jonás por tres días en el vientre de la ballena, es figura de los tres días que pasó Cristo en el sepulcro antes de su Resurrección.

 

El sentido pleno es una ampliación del sentido literal superior al que tuvo el autor al escribir el libro inspirado pudo escribir un hecho o una profecía de un modo obscuro y más tarde al cumplirse el hecho, se revela de una manera clara con toda su profunda dimensión. ejemplo: en el Salmo 22, 17-18, dice el salmista: "Me cerca una turba de malvados, han taladrado mis pies y mis manos y puedo contar todos mis huesos". Este salmo fue escrito muchos años antes de la crucifixión del Señor, pero no se aclaró hasta que se cumplieron en la persona de Cristo.

 

Como todos los autores inspirados afirman, debe tenerse como afirmado por el Espíritu Santo, hay que confesar que los libros de la Sagrada Escritura enseñan firmemente con fidelidad y sin error la verdad que quiso fuera consignada en las sagradas Letras para nuestra salvación.

 

Toda la escritura inspirada por Dios, es útil para enseñar, reprender, corregir, instruir, equipado para toda obra buena, pero con la certeza que Dios actúa sobre los hombres, para ello Dios se sirve de la mentalidad de esos hombres y tiene en cuenta su medio ambiente, la Biblia es pues Palabra de Dios, Inspiración de El, pero no puede ser interpretada sin tomar en serio esta manera humana de pensar.

 

Interpretar la Biblia por tanto literalmente es un error que nos puede llevar incluso a cometer herejía, con frecuencia se necesita echar mano de testimonios con aclaraciones del Canon, pues la Biblia no es solo asunto del individuo, sino que tiene lugar más bien de la comunidad, Iglesia.

 

La exégesis, nació de la búsqueda de encontrar una explicación exacta de acuerdo a lo que el magisterio de la Iglesia, acepta para hacer vida la Palabra de Dios y encontrar en ella el verdadero mensaje que nos lleve a Dios y a enriquecernos espiritualmente para que nuestra vida sea el verdadero y auténtico camino de salvación, con fe sabiendo que Dios nos está esperando al final de nuestro camino, con la esperanza de que sabremos de hallar ese camino para permanecer toda la eternidad amando a Dios.

 

Lutero:

 

Dio inicio al protestantismo con la libre interpretación de la Biblia, cayendo en toda clase de errores, separándose totalmente de la Iglesia, cometiendo herejía, desoyendo la autoridad del Papa.

 

Lo siguen en Suiza Zwinglio y Calvino, Enrique VIII en Inglaterra y muchos más; en nuestros tiempos Lefebre en Francia. 

 

 

 

INTRODUCCIÓN:

 

La Biblia es una colección de 73 libros que llamamos el

 

ANTIGUO TESTAMENTO (46 libros) y

NUEVO TESTAMENTO (27 libros),

 

y es la palabra de Dios. No solamente es un libro sagrado sino también histórico.

 

La Biblia contiene el mensaje más importante de todos los tiempos: el que Dios ha dirigido a los hombres para decirnos que nos ama y que desea nuestra felicidad.

 

La finalidad del Antiguo Testamento, el periodo anterior a Jesús, fue preparar la venida de Jesucristo, Salvador de toda la humanidad.

 

Testamento significa la última voluntad de una persona; pero el término griego correspondiente "diateke" significa además pacto, alianza.

 

 

 

Panorama Histórico - Literario de la Biblia

 

 

 

Periodos de la vida de Israel.

1.-LA PROTO - HISTORIA

 

 

Preámbulo histórico típico.

 

 

 

 

 2. GÉNESIS 1-112.-PERIODO PATRIARCAL:

 

1850: Abraham baja a Canaán.

1700: Jacob y sus hijos en Egipto.

 

Su opresión

 

 

3. 1850-1250 a.C.GÉNESIS 12-503.-PERIODO DE ÉXODO:

 

1250: Moisés saca al pueblo de Egipto, hacia Canaán. Alianza en Sinaí, marcha por el desierto.

 

 

4. 1250-1200 a.C.ÉXODO, LEVÍTICO, NÚMEROS, DEUTERONOMIO.4.-PERIODO DE LA CONQUISTA:

 

 

5. 1050 a.C. 5.-PERIODO DE LA MONARQUÍA UNIDA:

 

1040-1010 a.C.: Saúl Rey

1010-970 a.C.: David Rey

970-930 a.C.: Salomón Rey, periodo dorado.

930 a.C.: División del Reino: Norte (Israel)/Sur (Judá).

1050-930 a.C.SAMUEL 1 y 2 , REYES 1 y 2

 

 

6. CRÓNICAS 1 y 26.-PERIODO DE LOS DOS REINOS:

 

Reino del Norte: 930-721 a.C.

Dinastía de Omri (885-841).

Dinastía de Jehú (841-735).

Periodo de máximo esplendor. Influjo idolátrico cananeo.

Siglo VIII: expansión Siria

721: Caída de Samaria. Fin.

Reino del Sur: 930-587 a.C. (más fiel).

750: Ajaz (guerra sirio-efrainita).

725-640: Ezequías (bueno) - Manases (malo).

Siglo VII: Decadencia Asiria. Reforma de Josias.

Siglo VI: expansión caldea.

587: Caída de Jerusalén.

Fin.930-587 a.C.

 

SAMUEL 1 y 2

REYES, CRÓNICAS

AMOS-OSEAS

ISAÍAS 1-39

MIQUEAS

NAHÚM, SOFONÍAS

HABACUC

JEREMÍAS, BARUC

LAMENTACIONES

 

 

7.-PERIODO DEL EXILIO (587-538 a.C.):

 

En Babilonia

 

 

EZEQUIEL

IS. 40-55,

ABDÍAS

 

 

8.-PERIODO DE LA RESTAURACION 538-331 a.C.:

 

Siglo VI: Expansión persa. Edicto de Ciro.

(538) vuelta del destierro; restauración del Templo.

Nace el judaísmo.

 

Se desarrolla la escuela sapiencial y la recolección de los escritos antiguos.

 

CRÓNICAS 1 y 2

ESDRAS, NEHEMÍAS

AGEO, ZACARÍAS

MALAQUÍAS,

JOEL, IS. 56-66

ESCRITOS SAPIENSALES

PROV, JOB, ECLE,

RUT, JONÁS.

 

 

9.-PERIODO HELENÍSTICO Y ROMANO.

 

Lucha por la sucesión de Alejandro

Crece la "diáspora"

Siglo II: Dominio de los Seleucidas

Persecución de Antíoco IV. Los Macabeos

63 a.C.-70 d.C. Dominio Romano

331-63 a.C.;

63 a.C.-70 d.C.

TOBÍAS, ESTER

JUDIT

ECLESIÁSTICO

CANTAR, DANIEL

MACABEOS

SABIDURÍA

 

 

 

 

Lenguas de la Biblia

 

Tres son las lenguas originales de la Biblia: HEBREO, ARAMEO Y GRIEGO.

 

En HEBREO:

Se escribió la mayor parte del Antiguo Testamento.

 

En ARAMEO:

Se escribieron los libros de Tibias, Judit y el original de San Mateo, también fragmentos de Esdras, Daniel, Jeremías y del Génesis.

 

En GRIEGO:

Se escribió el Nuevo Testamento, excepto el original de San Mateo;

del Antiguo Testamento: el Libro de la Sabiduría, el 2 de Macabeos, el Eclesiástico y partes de los libros de Ester y de Daniel.

 

 

 

Versiones de la Biblia

 

 

Versión de los "Setenta" o "Alejandrina", es la principal versión griega por su antigüedad y autoridad:

 

Se inicia en el siglo III A.C. (250 A.C.) y se termina al final del siglo II A.C. (105 A.C.).

El nombre de "Setenta" se debe al número de traductores que intervinieron en ella y "Alejandrina" por haber sido hecha en Alejandría y ser usada por los judíos de lengua griega en vez del texto hebreo. Esta traducción se hizo para la lectura en las Sinagogas de la "diáspora" comunidades judías fuera de Palestina, y quizá también para dar a conocer la Biblia a los paganos.

 

 

Versiones Latinas:

 

 

ITALA ANTIGUA: proviene de la Versión de los LXX para la mayoría de los libros del A.T. y de los originales griegos para los libros del N.T. y Sabiduría, 2 Macabeos y Eclesiástico. Estuvo en uso en Occidente desde el siglo II hasta el siglo V.

 

 

VULGATA: hacia finales del siglo IV, el Papa Dámaso ordenó a San Jerónimo, hacer una nueva versión latina teniendo presente la Itala antigua. Esta versión se impuso en el siglo VII definitivamente.

Se llamó Vulgata (edición vulgarizada, popular).

 

San Jerónimo tradujo directamente del hebreo y del griego originales al latín, a excepción de los libros de Baruc, Sabiduría, Eclesiástico y 1º y 2º de los Macabeos, que los transcribió, sin alteración alguna, de la Itala antigua.

 

 

 

Para Comprender la Biblia

 

 

Los Escritos Históricos.

 

Israel se consideraba "el pueblo de Dios" y entendía su relación con Dios como una "Alianza", alianza por la cual Yahvé era su Dios y ellos eran el "pueblo de Yahvé".

 

En los acontecimientos de su historia veían la mano de Dios; llamaban esto la "Palabra de Dios", no como un lenguaje hablado, sino como la acción de Dios en su historia. Así que recogieron sus tradiciones nacionales como recuerdo de lo que Dios había hecho por ellos.

 

Desde luego el proceso por el cual estas tradiciones se transmitían estaba sujeto a las mismas influencias que cualquier otra historia y literatura. Por ejemplo: la historia de sus antepasados remotos: Abraham, Isaac y Jacob, y más aún la prehistoria de los primeros tiempos (la creación y las otras historias de la humanidad, anteriores a Abraham, contenidas en los primeros capítulos del libro del Génesis) no son historias en nuestro sentido de la palabra. Tratan menos de describir acontecimientos reales que de presentar una visión del mundo basada en imágenes poéticas y tradiciones antiguas. Son el equivalente de lo que en otra literatura llamaríamos "mito", salvo que en la literatura de Israel se encuentra la característica de una gran sobriedad y una preocupación por expresar la realidad del trato de Dios con los hombres.

 

La narración de la historia nacional es mucho más verídica, aunque siempre, especialmente en las etapas primitivas, basada en la tradición antigua transmitida en diferentes versiones y sujetas siempre a una preocupación religiosa: "el objetivo no es narrar los hechos, sino resaltar la obra de Dios".

 

 

 

Otros Escritos

 

La historia cultural de Israel, como la de cualquier nación, contenía otros escritos literarios de diverso tipo. Había varias colecciones de leyes y costumbres; había una especie de filosofía - colección de Proverbios - encarnando la sabiduría práctica del pueblo; a veces diálogos largos - como el libro de Job - abordando los grandes problemas de la vida humana. Había varias clases de poesía - lírica, didáctica, lamentaciones -. La mayor parte eran oraciones, que formaron el libro de los Salmos, pero hay también un gran poema de amor, conocido como el Cántico de Salomón o El Cantar de los Cantares. Lo más impresionante, tanto en la forma como en el contenido, sobre todo en cuanto al espíritu, son los escritos inspirados de los hombres llamados profetas. Ellos son portavoces de Dios. Se sentían conmovidos en el fondo de su ser por Dios, en cuyo nombre hablaban.

 

Esta colección de literatura nacional, fue reconocida como expresión y reflejo del carácter del pueblo como "Pueblo de Dios", cuyo libro es la "Palabra de Dios".

 

 

Las cuatro tradiciones

 

Estudiando la Torah, los especialistas han llegado a identificar cuatro "fuentes", o más exactamente cuatro "tradiciones" literarias principales cuyos textos se entrecruzan como cuatro hilos de diferentes colores para formar el tejido de la Ley.

 

Sin embargo, no podemos esperar encontrar un tejido uniforme. Las cuatro tradiciones, al cabo de una transmisión oral que duró mucho tiempo, fueron fijadas por escrito en lugares diversos y en fechas escalonadas en el tiempo. Ha resultado de ello un mosaico irregular en el plano literario, pero sólida y decididamente orientado en el plano religioso: el de la revelación que Dios hace de sí mismo a los hombres a lo largo de la historia del pueblo elegido.

 

Las diversas tradiciones literarias se reconocen por particularidades de vocabulario, de expresión y de estilo. Las cuatro tradiciones principales son las llamadas Yavista, Elohista, Deuteronómica y Sacerdotal, que se suelen designar con la sigla de su inicial: Y, E, D y P (del alemán "Priester", "preste" o "sacerdote").

 

 

1.TRADICIÓN YAVISTA. Es la de los juglares o narradores populares que saben transmitir, partiendo de anécdotas coloreadas, un mensaje a menudo muy profundo. El sentido de la trascendencia de Dios se conjuga en ella maravillosamente con un lenguaje familiar que no se retrae de hacer actuar a Dios como un hombre. Ejemplos de esto serían las narraciones que encontramos en Ex. 3-4; Ex. 34, 1-28; Números 10, 29-36; 24, 1-25.

 

 

2.TRADICIÓN ELOHISTA. El tono general es bastante próximo del de la tradición Yavista, pero, fijada aquella en el Reino del Norte (más expuesto a las influencias paganas que Jerusalén, donde se puso por escrito la tradición Yavista), es más severa y menos sugestiva. El afán de respetar la trascendencia de Dios se afirma en ella evitando toda expresión que pudiera hacerlo imaginar bajo forma humana (y de este modo aproximarlo a los ídolos). Léase, por ejemplo, el texto del Decálogo en Éxodo 20 y Números 12.

 

3.TRADICIÓN DEUTERONOMISTA. Recibe su nombre del hecho de que se encuentra casi toda ella contenida en el libro de Deuteronomio. El estilo es lento, ampuloso, un poco pesado a veces. Es el estilo de un predicador que trata de convencer y mover a obrar, echando mano a veces, si es preciso, de la amenaza. Leer, por ejemplo, Dt.10, 12-22.

 

 

4.EL CÓDIGO SACERDOTAL. La cuarta tradición recibe este nombre porque contiene la mayor parte de los textos legislativos o jurídicos. Su estilo es casi siempre seco y técnico, incluso en los relatos (comparar Núm. 10, 1-28, que es de P., con Núm. 10, 29-36, que es de Y.). Encontramos en el conjunto de esta tradición un interés constante por la continuidad (preocupación muy clerical) que se manifiesta en la predilección por las listas genealógicas. Leer, por ejemplo, Gen. 5.

 

 

 

 

 

El Nuevo Testamento

 

En la formación del Nuevo Testamento se nota el mismo proceso: lo primero es la "acción de Dios": un resultado de ésta es la formación de una comunidad, y en esta comunidad, reflexionando sobre su experiencia de Dios, que la expresa en palabras. En Nuestro Señor, Dios continuó y perfeccionó la obra que había comenzado en Israel: Heb. 1,1-2.

 

Jesús se rodeó de un grupo de seguidores y estos después de su muerte y resurrección reunieron a otros, se llamaron el "Nuevo Israel", y el "Pueblo de Dios", el Pueblo de la "Nueva Alianza", completando y perfeccionando las Alianzas con Israel. Luego "recordaron" su experiencia de diversas formas. La comunidad, la Iglesia, el Pueblo de Dios, el Cuerpo de Cristo, reconoció este "recuerdo" como expresión autentica de su carácter de "Pueblo de Dios". El recuerdo fue conservado y transmitido a nosotros como la "Palabra de Dios". Dios no deja de obrar en y por medio de su Iglesia, su Espíritu nos sigue hablando. Pero este recuerdo, autorizado por los primeros seguidores de Cristo, aquellos que lo conocieron directa y personalmente, tiene un lugar único y definitivo en la historia de la revelación.

 

 

 

Para comprender un libro de la Biblia debemos:

 

1.Situarlo y leerlo en su perspectiva histórica: conocer el ambiente cultural, social y religioso en que fue escrito.

2.Tener en cuenta su sitio en la historia de la revelación.

3.Penetrar en la personalidad del autor: conocer su finalidad religiosa. Conocer el genero literario que adoptó para comunicar su pensamiento.

4.Finalmente, leer el texto desde la perspectiva de la fe.