EL BAUTISMO
INTRODUCCION.
En los días anteriores hemos venido hablando principalmente de 2 cosas: vimos que tenemos fe y que esa fe es en Dios, y hablamos principalmente de Jesús, que es Dios Hijo. Ayer viernes vimos que El es el único camino de salvación, el único camino para volver al Padre, y El mismo nos lo dijo: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida, nadie va al Padre si no es por mí." Vimos también que es necesario convertirnos a ese Jesús para poder salvarnos, y que esa conversión no es más que una respuesta de fe a Dios que nos llamó por amor. Pero esa llamada de Dios no fue este miércoles Santo sino que Dios nos la hizo hace mucho tiempo, aunque tal vez no nos habíamos dado cuenta. Dios nos llamó desde el día de nuestro Bautismo.
¿QUÉ ES EL BAUTISMO?
Es un sacramento, el primer sacramento de la Iglesia, y ya vimos ayer que los sacramentos los instituyó Jesús mismo. Los sacramentos son también actos de Jesús y actos de la Iglesia. Son actos de Jesús porque El está siempre presente cuando se administra un sacramento. Son actos de la Iglesia porque no hay sacramento fuera de la Iglesia, Jesús solo entregó los sacramentos a la Iglesia católica.
La palabra "bautizar" en griego significa "sumergir", introducir dentro del agua. Antes se bautizaba a la gente ya adulta, y se le sumergía completa en el agua, y esto significaba que se sepultaba al que se bautizaba en la muerte de Jesús, de donde salía por la resurrección junto con Jesús, ya como hombre nuevo.
¿QUÉ SE HACE EN EL BAUTISMO?
Se hace al comienzo de la celebración del Bautismo y significa la gracia de la redención que Jesús nos adquirió con su cruz.
La Palabra de Dios ilumina con su Verdad a todos los que están presentes y es como Dios que nos llama para que creamos en El, para que respondamos con fe.
En el rito antiguo del Bautismo lo primero que se preguntaba a quien iba a bautizarse era: "¿Qué pides a la Iglesia de Dios?" Y respondía: "La fe". En el nuevo rito, como se hace ahora, se exige primero a los papás y los padrinos una triple profesión de fe, antes de que pidan el bautismo del niño, es decir, ellos tienen que decir primero si creen y si es así, entonces se puede bautizar al niño.
Esto quiere decir que la fe es necesaria para bautizarse, porque el bautismo se hace en nombre de Jesús y si no creemos en El, pues el bautismo no tiene ningún sentido. Ustedes dirán que estaban muy chiquitos y que no escogieron ser bautizados ni tenían fe en ese entonces. Es por eso que los papás y padrinos que son los que llevan a bautizar al niño son los que responden en nombre de él. Y ellos son especialmente responsables de hacer que la fe de ese niño crezca y se refleje en obras.
El agua del bautismo representa a Jesús, ya que Él mismo dijo: "Si alguno tiene sed, venga a mí y beba". El es el Agua Viva. Por eso en el Bautismo quedamos sumergidos en Jesús, empapados de Él. También el agua es símbolo de limpieza, de purificación. Con el agua lavamos nosotros lo que está sucio y queda limpio. El agua en el bautismo nos "lava" o nos quita el pecado original y cualquier otro pecado, si es que se nos bautiza cuando ya tenemos uso de razón, esto quiere decir que morimos al pecado y resucitamos para Dios.
El rito esencial es cuando se nos echa agua bautismal y el ministro dice las palabras: "N... Yo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo".
El santo crisma es un óleo o aceite consagrado por el obispo y significa el don del Espíritu Santo al nuevo bautizado. Esto significa que ya es un cristiano. La palabra Cristo significa "ungido de Dios", por eso a nosotros se nos unge en el bautismo y comenzamos a ser "cristianos", ungidos de Dios.
La vestidura blanca significa que nos hemos "revestido" de Jesús. Antiguamente como se practicaba el bautismo por inmersión, antes de entrar al agua, el que se iba a bautizar dejaba su vestido viejo, que es el pecado. Al salir se ponía un vestido nuevo, y esto significaba que habían comenzado a vivir una vida nueva, revestidos de Jesús. Ahora no nos cambiamos de vestido, pero la vestidura blanca tiene el mismo significado.
El que se bautiza tiene una vela, que se enciende en el cirio pascual, y esto significa que Jesús que es la luz ha iluminado al bautizado, y a partir de ese momento, tiene el compromiso de ser "luz para el mundo", porque Jesús mismo así lo dijo.
EFECTOS DEL BAUTISMO.
El Bautismo no solo es un momento sino que tiene consecuencias en nuestra vida.
EXPERIENCIA DE BAUTISMO.
CONCLUSION.
Ahora ya sabemos que todo esto de lo que en estos días nos enteramos no es algo nuevo, sino que Dios nos ha llamado con inmenso amor desde el día de nuestro bautismo, que es el día en el que nacimos para Dios, el verdadero día de nuestro cumpleaños. El día de nuestro bautismo hubo otras personas que respondieron por nosotros y que dijeron que nosotros sí creíamos y prometieron que seríamos fieles al seguimiento de Jesús. Pero ahora ya no somos bebés y por eso nosotros y no nuestros papás ni nuestros padrinos, somos responsables de cumplir con ese compromiso. Ese compromiso no es otro que ser cristianos y cristiano significa OTRO CRISTO. Esto implica que tenemos que convertirnos, cambiar nuestro modo de vida por uno que sea como el que Jesús vivió y predicó en el Evangelio. Vimos que en este cambio nuestra fuerza la vamos a encontrar en la Eucaristía, que es nuestro alimento. Nuestra conversión se tiene que reflejar en 3 cosas principalmente:
Pero no vivimos solos. Por esto nuestra conversión, aunque es un proceso personal, se tiene que reflejar en nuestra vida en comunidad. Tenemos que ser luz en nuestros ambientes: en nuestra escuela, en nuestra familia, con nuestros amigos, en nuestras diversiones... Y en todos estos lugares y con toda esta gente tenemos que actuar como Jesús lo hubiera hecho, esto es lo que es vivir el Evangelio y de esta manera seremos razones de fe para los demás, seremos para los otros que nos ven, motivos para creer en Dios. A partir de nuestro bautismo tenemos el compromiso de dejar atrás al hombre viejo, el que vive en el pecado, para empezar a vivir como hombres nuevos, que viven como Jesús.